El fin no justifica los medios

Estamos en una sociedad en la que vamos corriendo a todas partes, tenemos poco tiempo y sentimos que a duras penas llegamos a todo, o a casi todo, pero no como quisiéramos.

Lo que está claro es que estas circunstancias son las que son y debemos ajustarnos a ellas, ya que nos guste o no, tenemos obligaciones que debemos cumplir y los días y las rutinas mandan.

Pero, ¿cómo podemos hacer esta rutina mejor? ¿Cómo podemos controlar el modo de llevarlo a cabo? ¿Qué es lo verdaderamente importante?

– Lo primero es marcarse unas metas asequibles. Aquello que sepamos que sí o sí tenemos que hacer en un día concreto. Y tratar de cumplirlo, pero asumiendo una cantidad de tareas limitadas y adecuadas al tiempo y a nuestras posibilidades.
Recargarnos de responsabilidades no es lo adecuado, y nos hará sentir siempre con el agua hasta el cuello, frustrándonos cada vez más y más.img_7442– Lo segundo es creer en que cumplir los objetivos o la rutina que nos marquemos puede llevarse a cabo de mil maneras. No tiene por qué ser llenos de prisas, agobios, mal humor y enfado, sino que podemos tratar de llegar a la meta con otra actitud. Si cumplimos el primer punto propuesto, este segundo será más sencillo.
Es importante que nuestra actitud sea positiva para transmitirle a los peques está positividad.

– En tercer lugar, pensar en que “todo vale” es un error. Debemos priorizar y dejar para mañana lo que no podamos hacer hoy.
Es muy importante no menospreciar lo que hemos logrado alcanzar hoy. Parece que nada es suficiente y vamos restándole importancia a los esfuerzos y los logros diarios. Cada avance o cada gesto cuenta y debe ser valorado. A veces no es tan importante lograrlo sino haberlo intentado o simplemente habérnoslo propuesto.

– Es muy valioso dar ejemplo. Si queremos que nuestros hijos sepan valorar las cosas, nos hablen con respeto, sepan discutir una idea sin gritos ni peleas, tengan educación y sepan comportarse, lo primero es dar ejemplo. Los niños son lo que ven. Son auténticas esponjas y se empapan de todo. ¡Aprovechémoslo!img_7441– Cuando compartamos tiempo libre, ofrecer libertad a la hora de escoger juegos y actividades. Es decir, tras las obligaciones, trataremos de disfrutar de un juego organizado y estructurado por el niño, ya que es su tiempo de disfrute y donde puede desarrollar su capacidad de elección, decisión, creatividad, imaginación y entretenimiento.

– Hay tareas que consideramos obligatorias, como bañarse, lavarse los dientes, cenar o hacer los deberes. La cuestión es el cómo se llevan a cabo. Esto es lo realmente importante. Hacerlas con una sonrisa y sin pensar en la perfección, motivando y alentando al niño, nos harán sacar más partido de estos momentos y disfrutar juntos de tareas de la rutina. Aunque sea algo obligatorio no tiene por qué ser negativo o desmotivante para el peque. Más bien debemos buscar el modo de que le atraiga y guste. Para que sean lo más gratificantes y apetecibles para él.

– Por último, no olvidar que estamos compuestos por emociones. Que somos lo que vivimos y como tal, debemos saber qué queremos que vivan, sean, piensen o recuerden nuestros peques.
Las emociones son nuestros recuerdos. Aquello que vivan serán lo que integren y recuerden. Dejemos un buen poso y pensemos que lo que sembramos cada día tiene un valor incalculable en su recuerdo, su bagaje y la formación de su personalidad.img_7443Está claro que todos queremos llegar a todo, que queremos que nuestros peques lo tengan todo y sean los mejores y, por supuesto, queremos que tengan los mejores padres, pero el fin no justifica los medios y no todo vale a la hora de conseguirlo.

No podemos perdernos el presente por estar pensando siempre en el futuro. No podemos dejar de disfrutar de lo simple por estar pensando más allá. Está bien marcarse nuevas metas pero disfrutando de cada paso.
El hoy no volverá y aunque no podemos vivir pensando en ello, es importante parar a veces y disfrutar.

Exigirse lo justo y necesario en aquello que no sea imprescindible y pensar más en el plano emocional.

Porque al final cuando uno echa la vista a atrás sólo genera recuerdos protagonizados por emociones. Momentos llenos de alegría, risas, suspiros, abrazos, miradas, ilusión… y está en nuestra mano el poder llenar a nuestros peques de estos recuerdos llenos de momentos únicos, especiales y emocionantes.

2 comentarios en “El fin no justifica los medios

  1. Nad dijo:

    Me ha encantado el texto. Lo explicas de forma muy sencilla y cercana. También me ha gustado mucho el juego de piezas de madera con el que juega la niña, por sus componentes. ¿Podrías decirme el fabricante? Ando en pos de uno así. Gracias!

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