Cómo fomentar la paciencia en los niños

Muchas veces nos vemos pidiéndoles a los niños algo que no tenemos o no mostramos nosotros, y por ello no encuentran ni el ejemplo para poder imitar y llevar a cabo la conducta ejemplar.

Con la paciencia sucede igual que con el resto de conductas. No se trata de preguntarse cómo lograr un objetivo a través de la magia y lo inalcanzable, sino que lo que verdaderamente funciona es la constancia, el ejemplo y el esfuerzo diario por mostrarse tal y como solicitamos, como buen modelo de conducta para nuestros niños y niñas.

Además, debemos plantearnos los pros y los contras de ser paciente o impaciente dentro del hogar, y las consecuencias de cada una de estas conductas. Hoy te cuento todo sobre la paciencia, los beneficios que tiene emplearla y algunas claves para mostrarse más paciente en situaciones de estrés.

Todo en este post en mi nueva colaboración con el Club de Malasmadres. ¡No te lo pierdas!

No compares a tus hijos

Cuando tenemos nuestro primer hijo o hija, son comunes las opiniones no pedidas, las comparaciones con otros niños o el continuo juicio respecto a la educación que damos o la manera de criar.

Pero esto aún se acentúa más cuando tenemos otros niños a nuestro alrededor o tenemos el segundo (tercero y sucesivos) hijo o hija, ya que empiezan las comparaciones entre ambos, y todos comienzan a recordar cuando el primer hijo comenzó a comer sólidos, a gatear, a dormir solo, a hablar o caminar.

Y para una madre o un padre, su hijo puede tener mil defectos, pero sigue siendo el mejor, el más guapo, el más listo y el más bueno del mundo, como es lógico.

Y aunque se tuvieran mil hijos, todos serían los más bonitos, inteligentes y preciosos del mundo, porque la maternidad y la paternidad incluyen también este tipo de sentimientos poco objetivos pero necesarios y preciosos en la crianza. Por todo ello, y por muchas razones más, os hablo hoy en un nuevo post en el club de Malasmadres sobre este tema “No compares a tus hijos”, no comparemos entre niños, ya sean nuestros o ajenos, porque los grandes perjudicados de estas comparaciones siempre son ellos.

Si quieres descubrir por qué no debes comparar entre hijos o niños, no te pierdas este post donde los argumentos hablan por sí solos.

Te espero en los comentarios contándome tu experiencia respecto a este tema.

Escucha a tu hijo

En nuestra sociedad algo está cambiando. Cada vez se tiene más en cuenta a los niños, su opinión, sus necesidades, su desarrollo, pero no lo suficiente como para ser una idea o una tendencia general en la educación, crianza y trato a nuestros pequeños.

Los niños están expuestos a diario a los adultos, a la sociedad que les rodea, donde su rutina y su día a día, está condicionado por el entorno donde hayan nacido, la cultura de su país, población o familia, la religión, el nivel económico, la personalidad de quienes viven en su entorno más cercano y mucho más.

Todo ello nos debe hacer reflexionar sobre nuestros pequeños. Parece que aún siendo todos diferentes y únicos, los niños y las niñas tienen una sensibilidad especial, y además perciben todo de manera más objetiva, sin tantos matices, ni filtros, con naturalidad y claridad.escucha a tus hijos- atención temprana¿QUÉ HACEMOS DELANTE DE NUESTROS HIJOS?

  • En muchas ocasiones hablamos sobre ellos estando estos presentes, y creyendo que no escuchan o no comprenden nuestro mensaje, y en el momento menos esperado, sacan y verbalizan todo lo escuchado  entendido. Pero, ¿no nos escuchan o somos nosotros quienes no les escuchamos? ¿es verdad que no comprenden?
  • Tomamos decisiones por ellos que podríamos tomar de manera conjunta. Si les involucramos en la toma de decisiones aprenderán a tener mayor criterio, autonomía y capacidad de decisión a la vez que responsabilidad de éstas, sabiendo cuáles son las consecuencias de sus actos.
  • Escuchamos poco sus reflexiones. Debido a la falta de tiempo y a la mala costumbre de anticiparnos a sus palabras, creemos que ya sabemos todo lo que nos van a contar y no escuchamos con detalle, generando esa importante comunicación familiar, donde la escucha, la atención, las muestras de importancia sobre las cuestiones del otro, se acaban perdiendo.
  • En muchas ocasiones creemos que los niños no saben lo que es bueno para ellos o no saben lo que quieren. No nos damos cuenta de que hemos tenido a una persona, un ser humano, y no una parte más de nosotros mismos. Es decir, aunque amemos a nuestros hijos con locura, son seres humanos individuales y aparte de nosotros, por lo que puede que no sientan como nosotros, que no tengan los mismos gustos, que no quieran las mismas cosas o no perciban igual que lo hacemos nosotros. Por lo que es esencial escuchar y compartir para conocernos, respetarnos y querernos tal y como somos.
  • Dar ejemplo. En muchas ocasiones tenemos muy presente la teoría pero a la hora de llevarla a cabo nos cuesta más de lo esperado. Es esencial dar ejemplo a nuestros hijos sobre el modelo de conducta que queremos que sean.escucha atencion temprana y estimulación

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA ESCUCHA?

  • Los niños a veces no se comunican con palabras, ya que su vocabulario no es tan amplio como el nuestro o su nivel expresivo es aún básico o algo inmaduro, pero sí tienen maneras de expresarnos lo que quieren y sobre todo, cómo se sienten. Es imprescindible que dediquemos tiempo a nuestros hijos y aprendamos a leer entre líneas y a detectar sus preocupaciones, sus gustos, sus preferencias y aquello que no les gusta.
  • No tiene por qué haber una razón para nosotros sobre los gustos de nuestros hijos, pero seguro que para ellos sí la hay. Intentemos llegar a la base y a las raíces de sus motivos y escuchar con el corazón abierto, sin ponernos límites ni prejuicios.
  • Para cada uno, nuestros motivos y razones son más que suficientes para argumentar cualquier hecho o suceso que nos acontece, por lo que escuchar y dar tiempo a nuestros hijos a que relaten, se sientan acompañados, comprendidos y reconfortados es esencial.
  • Los niños a veces no verbalizan su día a día en el colegio, en las extra escolares, con los abuelos, o con su familia, pero durante el juego o en otras actividades, puede que saquen y expresen cómo viven, perciben, sienten o experimentan dentro de cada entorno, por lo que dedicarles tiempos, no solo se refiere a estar un rato a diario con ellos, sino a ser capaces de permanecer atentos a su juego, a sus rutinas y a su día a día y poner el foco en sus prioridades.
  • Si un niño o una niña no quiere ir a alguna actividad concreta, no le gusta acudir a un espacio (colegio, piscina, casa de alguien, fútbol…), ayudemos a encontrar las causas y el por qué, tratando de dar valor e importancia a las emociones del pequeño, comprendiendo que quizás haya algo que no hemos percibido pero él sí, y que por mínimo que sea, le produce emociones o sentimientos de angustia, miedo, rechazo o negación. Hablemos con su entorno, vayamos más allá y empaticemos con él, sabiendo que nosotros tampoco querríamos ser obligados a ir a un sitio que no nos gusta, ya sea por el motivo que fuere.
  • Favorezcamos el dialogo, a comunicación en familia, con el entorno que nos rodea. Si no somos escuchados, no obtenemos una respuesta, por lo que no merece la pena esforzarse y comunicarse con los demás. Si este mensaje lo perciben nuestros pequeños, acabarán por no contar, ni expresar o dialogar con nosotros, y esto es lo último que deberíamos desear.
  • Las bases de la comunicación deben tejerse desde la infancia, para que se vayan afianzando durante ésta y lleguemos a la adolescencia con unos cimientos fuertes y seguros.
  • Escuchemos sus historias, sus vivencias, sus inquietudes y pongámonos a su altura, viendo con sus ojos, de ilusión, energía, honradez o humildad. Con esa mirada pura que tienen los niños y las niñas, donde la inocencia, la espontaneidad, la imaginación y la sencillez son sus máximas.
  • Seamos modelo de conducta y demos ejemplo. Si escuchamos a nuestros hijos y les dedicamos tiempo aprenderán a ser más pacientes, a escuchar con calidad los mensajes de los demás, a valorar lo que el resto del mundo tiene que aportarles, a empatizar con los demás y a dar valorar a la diversidad de opiniones, de emociones y sentimientos.
  • Y ante todo, hagámoslo porque nuestros hijos son lo que más queremos, y ya sólo por esto debe ser nuestra mayor prioridad. Hacer lo mejor para ellos, escuchando sus inquietudes, sus experiencias, sus historias del día a día, sus aprendizajes, sus descubrimientos, sus intentos o sus logros e incluso sus fracasos.escucha atencion temprana

Llevaba tiempo queriendo compartir esta reflexión con vosotros, porque no puedo creerme que aún se tenga tan arraigada la idea de que “los niños no entienden” o “no comprenden“, o peor aún, que “no se enteran“, como muchos dicen. Pero sí lo hacen. Con sus capacidades, cada uno percibe en mayor o menor medida, con mayor o menor nitidez, o mayor o menor madurez, lo que vive en el día a día.

Por eso es importante que nos escuchemos, que nos comuniquemos y demos valor a lo que nuestro entorno nos comunica nos transmite o nos expresa, y creemos una sociedad con una capacidad de escuchar mayor.

Y tu, ¿escuchas a tus hijos? ¿Crees que podrías potenciar más la escucha dentro de tu entorno?