Qué cambios pueden surgir tras retirar el pañal 

Con la llegada del buen tiempo empezamos a ver cómo muchos padres comienzan a retirar el pañal a sus peques, aconsejados por la escuela infantil o tras haber observado ciertas señales de madurez en sus hijos.

En este post os contaba cuáles eran las señales y cómo comenzar con la retirada del pañal, siempre y cuando observemos estas conductas en nuestro hijo, sin importarnos el tiempo, la edad o la presión de cualquier otro factor, más allá de la madurez de nuestro hijo.

Pero a veces, tras haber comenzado con la retirada e ir progresando en la madurez del control de los esfínteres, observamos que aparecen ciertas conductas en los niños que son consecuencia de la situación tan importante y compleja que supone para ellos este hito.

Y ¿cuáles pueden ser estas conductas que alteran al niño? ¿Cómo podemos ayudarle? ¿Cuál es nuestro papel? ¿Es habitual que se den estos cambios?Hoy os lo cuento en esta nueva colaboración para el club de Malasmadres, donde vemos la importancia y la complejidad del control de los esfínteres para nuestros hijos.

Y tú, ¿crees que es hora de comenzar la retirada del pañal? ¿Has observado alguna de estas conductas en tu hijo? ¿Cómo las has manejado?

Aprendiendo los colores

Aprender a discriminar colores es una tarea que vista desde nuestros ojos de adulto parece realmente sencilla. Pero cuando son los peques quienes tienen que aprender a hacerlo, a veces nos encontramos con una tarea compleja de enseñar.

Hay niños que aprenden de manera sencilla y casi sin darnos cuenta, tanto colores como otras habilidades o conocimientos, y otros, que por el contrario, necesitan un proceso detallado y de acompañamiento para aprender ciertos conocimientos que serán básicos y muy útiles en su día a día. 

Los colores son uno de esos aprendizajes que pueden enseñarse poco a poco con herramientas del entorno y sin necesidad de emplear un material específico o costoso. 

Es un conocimiento que puede empezarse a realizar a partir de los dos años, aunque esta edad es simplemente orientativa.

Para empezar a enseñar los colores a un peque sería ideal encontrar 4 objetos iguales de estos colores: rojo, amarillo, azul y verde. 
Partiendo de este material, que podemos encontrar en casa, (por ejemplo, cuatro vasos de los cuatro colores, cuatro fichas, cuatro botes, cuatro botones, cuatro coches…), realizaremos el aprendizaje de este conocimiento.

  
Empezaremos con dos únicos colores, el rojo y el azul, que son muy distintos entre sí y difíciles de confundir.

Ambos contrastan mucho el uno sobre el otro y podemos encontrarlos en muchos elementos de nuestro entorno.

Cogeremos los dos objetos que hayamos separado de ese color y los pondremos uno a un lado y otro al contrario.

Tendremos cada uno a un lado y buscaremos junto con el peque objetos del entorno que sean de cada color, para que aprenda a colocarlos sobre el color adecuado.

Trabajaremos varios días sobre los dos mismos colores. A veces empleando uno únicamente en un juego (por ejemplo: jugamos con la pelota roja) y otro día jugando con ambos colores de nuevo (rojo y azul).

Cuando vayamos viendo que el niño, se familiariza con los dos colores y los distingue adecuadamente, introduciremos el tercer color (mejor el amarillo, ya que contrasta muy bien con el rojo y el azul).

  
Seguiremos realizando los mismos juegos:

– Agrupar objetos por colores

– Colorear del tono que nombremos 

– Buscar objetos de ese color por la calle, mientras paseamos o en la ropa, en los coches…

– Jugar sólo con objetos de un color

– Nombrar comidas de un color 

– Poner gomets del mismo color a la silueta que dibujemos 

– Decir objetos que no sean de un sólo color 

– Y un largo etcétera que se nos ocurra en torno a este tema

Y cuando finalmente tenga adquiridos los tres primeros colores introduciremos el verde. 
Y observaremos como poco a poco va integrando el resto de colores de forma fácil y sencilla, siempre ayudando al peque si tiene dificultad en la adquisición de algún color en concreto.

  
Con estos juegos todos los niños pueden aprender los colores de una manera lúdica y dinámica, acompañados y ayudados del adulto. 
Y vosotros ¿como enseñáis los colores a vuestros peques? ¿Es algo que han aprendido fácilmente o con ayuda? Cuéntamelo en los comentarios! 

Empezando a hacer puzles

Me gustaría descubriros un material lleno de posibilidades y muy atractivo para peques desde dos añitos.

Hoy os quiero hablar de los puzles, no de los de mil piezas que acaban resultando a veces un poco pesados o agotadores, sino de los primeros puzles que podemos ofrecer a nuestros peques para que sientan atracción por este material que favorece tantos aspectos a nivel cognitivo y motor.

Yo he escogido tres tipos de puzles diferentes para mostraros algunas de las opciones que podéis encontrar.

1. Los primeros son los puzles de madera de dos piezas de Goula, los cuales están formados por el dibujo de un animal o varios y un número correspondiente a la cantidad de animales que aparecen en la otra pieza.

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Son puzles de fácil manejo por las pequeñas manos de los más pequeños, ya que al ser de madera, son gruesos y facilitan el agarre. Estas piezas se unen al chocarlas entre sí en el mismo plano, algo que facilita la realización de los puzles por los más peques. Podrán hacerlos niños de tan sólo dos años, sin comprender el contenido, pero sí sabiendo unir ambas piezas.

Además el niño puede aprender la adquisición de nuevo vocabulario sobre el entorno animal, distinguir entre animales domésticos, salvajes, insectos y más y, descubrir.

La asociación de la cantidad al número es la parte esencial de estos puzles, ya que a pesar de que el peque pueda guiarse por los colores de las piezas para unirlas, sobre todo lo que se pretende es conozca la grafía numérica y la asocie a la cantidad correspondiente, para ello el peque deberá ser mayor de dos años e incluso tres o más.

Aprenderá antes a unirlo reconociendo qué animal va unido a cada color o por el encaje de cada pieza, que por el reconocimiento del número en sí y la cantidad.

2. Los puzles de dos piezas de gran tamaño “Heads&Tails” de Learning Journey, son ideales para comenzar a hacer puzles, para mi unos de mis preferidos, junto con toda la colección que podéis encontrar en Dideco.

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Estos son de animales, pero también hay de transportes, dinosaurios, comidas, granja, etc., para que podáis escoger entre la temática que más le guste a vuestros peques.

El tamaño de sus piezas hace que sen fáciles de agarrar por el niño y poder situar en el espacio y encaje correspondiente.

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Los animales son muy variados y con colores llamativos, que atraen la atención del peque y le invitan a colaborar en el juego sin darse casi cuenta.

Estas piezas son geniales para empezar a trabajar la unión de dos piezas en puzle, ya que no encajan uniéndolas en el mismo plano, sino que hay que elevar una sobre otra para poder encajarlas, algo que es esencial en este proceso. Las piezas no deben encajar al chocarlas entre sí, sino que debe elevarse una sobre la otra para que conecten.

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Esta acción es compleja de adquirir por el niño y necesita de modelo previo para su compresión en las primeras ocasiones. Luego iremos viendo como interioriza el aprendizaje y lo realiza por sí mismo sin ayuda.

Habrá peques de dos años que los realicen con facilidad y otros que necesiten algo más de tiempo o ayuda.

Este proceso activa el cerebro del niño, empleando el razonamiento, la atención, la coordinación óculo-manualel razonamiento espacial y abstractola lógica entre otros.

Activa la participación del niño en el juego y le hace esencial en éste, siendo el protagonista; algo que cada vez le gustará más, ya que va ganando autonomía y habilidades propias.

Este puzle consta de quince animales diferentes de varios entornos: domésticos, salvajes, acuáticos…

3. Por último hablaros de los preciosos puzles de Djeco con conceptos opuestosSon doce puzles de dos piezas, más pequeños que los anteriores, donde podemos encontrar una pieza que transmite una característica o atributo y en la pieza que se une, el contrario. Son puzles que tienen como fin enseñar conceptos opuestos a través de las imágenes.

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En estos puzles observamos a diferentes animales en contextos opuestos: dentro y fuera de una caja, encima y debajo de una caja, seco y mojado, sucio y limpio, de día y de noche, despierto y dormido…

Estos puzles también son de encajar la clavija en el agujero de la pieza contraria, como los anteriores. Lo que hace que fomenten los mismos valores y habilidades en el niño pero, con la diferencia, de que son más pequeñas sus piezas y por lo tanto, yo los recomendaría a partir de los tres años, cuando el niño ya tenga lenguaje para comprender las imágenes y sea capaz de unir piezas más pequeñas con autonomía.

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Por lo tanto, la realización de puzles es un proceso gradual, que se concretaría en realizarse del modo aquí descrito. Primero con puzles de madera gruesos que no tengan que encajar las piezas entre sí con clavijas, sino juntándolas en el mismo plano.

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Después puzles grandes de dos piezas y con un contenido que conozca y reconozca fácilmente el niño.

Por último, puzles de dos piezas más pequeños y con conceptos más complejos en sus imágenes.

Después comenzaríamos con puzles de tres o cuatro piezas y seguiríamos progresando poco a poco.

¿Y tus peques juegan con puzles? ¿Les gustan otro tipo de encajes y construcciones? ¿Disfrutan realizando encajes y pensando dónde va cada cosa?

*Os recomiendo que echéis un ojo a la sección de iniciación en puzles de Dideco, donde podréis encontrar muchos más modelos y opciones y además si empleáis el CÓDIGO DE DESCUENTO “ATTEMPRANA” en vuestra compra en Dideco Online, obtendréis un 5% de descuento en vuestra compra.