Cómo enfrentarnos al miedo

Hasta el más mayor y más valiente, alguna vez ha sentido, siente o sentirá miedo.
Pero, cuando tenemos hijos ¿debemos ser capaces de todo? ¿Debemos hacerles cree que los adultos no tienen miedo?

Hablar con normalidad y sencillez de la vida, ayuda a los niños a comprender mejor el entorno y la realidad que vivimos, sabiendo y reconociendo los sentimientos desde pequeños, tanto en sí mismos como en las personas que le rodean.
El miedo es un sentimiento más dentro de los muchos que el ser humano puede percibir a lo largo de su vida.
No conocer lo que va a suceder (el miedo a lo desconocido), adelantarse a los acontecimientos, tener miedo a algo queincluso al descubrir nos acabará gustando, crear ideas preconcebidas de lo que será el futuro, las diferentes preocupaciones, distintos percances o pérdidas en la vida, nos pueden hacer sentir miedo.

fullsizerender-8Un miedo que es lógico y prácticamente inevitable en muchas de estas situaciones.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre el adulto y el niño?
El adulto es capaz de racionalizar las situaciones y poner palabras a lo que siente. Además de poner distancia y serenar las situaciones, dando tiempo y espacio a todo, intentando calmar las emociones.
En cambio, los niños, sienten y son más viscerales y espontáneos, no se paran a pensar ni a razonar sobre lo que sienten, sino que actúan de manera rápida y efervescente.

La labor del adulto es acompañar en esta expresión de emociones y canalizarlas de manera adecuada, mostrando ejemplo y guía para ello, pero no ocultando y mostrando hermetismo, sino dando un modelo ajustado y real de las emociones y del miedo en concreto.
Cuando el adulto acompaña el miedo del niño ha de ayudarle, verbalizándolo: “A mí también me da miedo no saber qué pasará mañana en el médico, si sentirás dolor o algo nuevo, y es normal y lógico que tengas miedo, pero yo estoy contigo”.
O incluso en nuestros propios miedos también exteriorizaremos este sentimiento en alto: “¿Sabes? He tenido una pesadilla y he pasado miedo, aunque luego he pensando que era sólo un sueño y me he tranquilizado”.

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Para el niño ver que sus figuras de referencia, sus padres, sienten y padecen igual que él y son capaces de expresarlo y sobrellevarlo, le hace sentirse tranquilo, calmado y aliviado.
Y además de este modo sabrá que puede consultar con sus padres, compartir con ellos sus miedos e inquietudes y consolidará el vínculo entre ellos, afianzándose al compartir sus emociones y experiencias.

La capacidad del adulto para racionalizar y poner palabras a los sentimientos y las emociones, nos hace que tengamos miedo y seamos capaz de sobrellevarlo mejor de lo que lo hace normalmente un niño pero esto no quiere decir que los adultos no tengamos miedo o tengamos que ocultarlo ante los niños, fingiendo ser súper héroes o algo irreal que no ayuda a los niños a entender el mundo con claridad.

Ante todo, enseñar a los niños a empatizar dándoles ejemplo de cómo resolver situaciones ante distintas emociones, les brinda estrategias para enfrentarse a la vida de una manera real y adecuada.

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Y tu, ¿piensas que es positivo enseñarles a no tener miedo? ¿Es necesario poder con todo o mostrar que se puede con todo o por el contrario, debemos mostrarnos tal y como sentimos?

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