Motricidad fina con cerraduras

Los niños comienzan a manipular con mayor calidad los objetos a partir de los ocho o nueve meses. Es aquí cuando comienzan a emplear la pinza digital empleando los dedos índice y pulgar de sus manos para realizar la pinza digital y coger objetos con mayor precisión o de menor tamaño.
Para ello es importante favorecer este aprendizaje ofreciendo objetos adecuados al niño, como juguetes con anillas, sonajeros, telas de diferentes texturas, cordones que cuelgan de juguetes, mantitas o dou-dou con etiquetas, etc.

Después de esa etapa, hacia el año o año y medio, podemos ofrecerle al peque encajes con clavija, de formas sencillas, pinchitos para encajar en tablillas, monedas para meter en huchas, cuentas o macarrones para ensartar en cordones, aros para encajar en soportes…
Hacia los dos años o dos años y medio, la manipulación se vuelve más precisa y podemos potenciarla con ejercicios de grafomotricidad, imitando trazos sencillos en un papel, pegando gomets de formas básicas sobre su silueta, empezando a puntear sobre un papel, pegando bolitas de papel sobre una cartulina, pintando con los dedos o jugando a ensartar cuentas pequeñas en hilos.

A partir de los dos años y medio, la manipulación es cada vez más precisa y observamos cómo los niños son capaces de seguir líneas de puntos, copiar trazos sencillos, subir y bajar cremalleras, abrochar velcros o desabrochar botones, girar roscas, etc.

Para ello quiero mostraros la casita de cerraduras de Hoptoys, donde observamos cinco tipos de cerraduras diferentes, para que el peque pueda aprender a manipular, ganar precisión y calidad en su motricidad fina, además de destrezas a nivel cognitivo y de procesamiento.

Estas cerraduras se abrirán y cerrarán gracias al ensayo del niño, a la imitación, a la práctica, al procesamiento de la tarea, probando, usando sus manitas y la pinza digital.

El perfeccionamiento de este ejercicio y la buena ejecución, harán que el niño adquiera una buena pinza digital, de calidad, que le ayudará a desarrollar tareas del ámbito cotidiano, de autonomía personal, dándole mayor independencia y calidad en su día a día.
Además se trata de un juguete de madera realmente útil, de gran calidad, en llamativos colores y con cerraduras consistentes.

Podemos encontrar cuatro puertas con cuatro cerraduras diferentes: una de llave pequeña, una cerradura de llave más grande, un cerrojo y una palanca con cierre, y, en la superficie la tapa se cierra con una última cerradura que se abre al presionar un botón.

Todas son diferentes y pueden abrirse de manera independiente.

Al ser una casa, podemos jugar con el peque a introducir un objeto y hacer que abra una puerta para encontrarlo, trabajando así la permanencia de objeto, donde el niño descubrirá que no todo lo que desaparece de su vista desaparece realmente, sino que solamente está fuera de su campo de visión y que al abrir de nuevo la puerta, se encuentra tras ella.

También podemos jugar de forma competitiva en grupo, haciendo que los peques vayan ganando en tiempo y calidad de apertura o cierre.

Se puede emplear para guardar juguetes y se puede transportar con su asa.
Es un juguete consistente y duradero, muy resistente y de muy buena calidad.
Un auténtico material de trabajo, exploración y juego, necesario en cualquier sala de estimulación y muy útil en cualquier casa a partir de los dos años y medio.

Y tu, ¿cómo potencias la motricidad fina con los peques? ¿Qué materiales atraen empleas y a qué edades?

Recuerda que si te ha gustado la puedes encontrar en su web.

*Post patrocinado por Hoptoys

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