Crianza de 0-4 años por Lucía, mi pediatra

Igual si os hablo de Lucía Galán, no sabéis de quién se trata, aunque si os digo Lucía, mi pediatra, seguro que muchos ya sabéis de quién estoy hablando.

Lucía es pediatra y tiene un blog donde habla de crianza, infancia y todo lo referido a la salud de los niños, a la maternidad y al embarazo.
Es un blog que si aún no conocéis os invito a descubrir, ya que trata los últimos temas y da claridad a asuntos que a todos nos preocupan, como las vacunas, enfermedades, mitos y mucho más.

Como soy seguidora suya hace mucho tiempo y me encanta como expone de manera argumentada, fiable, sensible y clara cada tema, no he dudado en realizar su curso para la Escuela Bitácoras.

 

¿A QUIÉN VA DIRIGIDO?
Es un curso muy útil, ameno, fácil de ver y seguir y sobre todo necesario para todos aquellos que tengáis niños de hasta cuatro o cinco años o profesionales de la infancia. Seguir leyendo

Dónde puede comer mi hijo si aún no se sienta solo

Esta consulta cada vez está llegándome más y más y por eso quiero tratar de resolverla dándoos diferentes opciones según el momento y la madurez del peque.

Hacia los seis meses los peques empiezan con la alimentación complementaria y es aquí donde unos prefieren introducir sólo los cereales, otros los purés de fruta y verdura o sólo uno de ellos y otros comenzáis con el Baby-led weaning, que consiste en comer a partir de trozos pequeños, como os contaba aquí.
En el caso de comenzar sólo con cereales, podremos empezar a introducir la cuchara uniéndolos a la leche, o emplear el biberón si así lo decidimos.

Si empezamos con la cuchara, estaremos en el mismo caso que en los que comienzan a introducir purés y papillas. Es en este momento donde pensamos ¿Y cómo le doy las papillas, sentado tumbado, reclinado? ¿Es momento de comprar una trona? ¿Me sirve la hamaca para que coma? Seguir leyendo

Alimentación complementaria

La alimentación complementaria, a partir de los seis meses, debe iniciarse poco a poco y entendiéndolo como lo que es, es decir, algo complementario, que se añade a la lactancia y no debe suplantarla, ya que hasta el año el niño debe tomar en su mayoría leche.
Teniendo en cuenta esto, son muchos los métodos de introducción de la alimentación complementaria.
Hay una gran corriente que introduce los nuevos alimentos únicamente triturados hasta el año o incluso alargándose en el tiempo, dependiendo del niño.
Primero se comienza con las frutas y verduras y después se añaden las carnes como el pollo, ternera, pavo, cerdo, cordero y por último, el pescado.
En los purés puedes introducir gran variedad de alimentos y asegurar la ingesta de todos juntos de forma cómoda y rápida.
Se recomienda que se realice sentado en posición vertical, para que sea adecuada y no haya problemas de atragantamiento.
Se suele recomendar un puré de verduras y carne/pescado a la hora de comer y papilla de frutas para merendar. El resto de comidas serían leche y cereales.
Hay otro método que está teniendo mucho auge en la actualidad; se llama Baby-led Weaning.

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Caries de biberón

Hoy quiero hablaros de la caries de biberón o caries de primera infancia o caries del lactante.
Es una afección en los dientes debido al contacto de azúcares de forma prolongada en la boca al usar el biberón para dar zumos, refrescos con azúcar, infusiones u otros azúcares, como al untar el chupete en miel u otros.
Esta continua exposición de los dientes o las encías con el azúcar provocan que al estar el líquido en contacto con éstas durante tiempos prolongados, haga que las bacterias habituales en la boca conviertan el azúcar en ácido y éste disuelva el esmalte paulatinamente hasta formar la caries.
Normalmente se observan primero afectados los incisivos superiores con unas pequeñas manchitas blancas hasta que más tarde se observa la caries y se puede llegar a afectar el resto de la boca.
Para prevenir este problema, es esencial tener en cuenta unas pautas sencillas:
– Los zumos u otros líquidos que contienen gran cantidad de azúcares deben darse con cuchara y no en biberón, para prevenir el contacto continuo de éstos con la boca. Así evitaremos que el líquido azucarado permanezca durante tiempos prolongados en contacto con las encías o los dientes.
– Debemos dar el biberón con leche durante un rato, controlando los tiempos, sin dejarle al niño con el biberón como si fuera un juguete. Ya que la leche también contiene muchos azúcares y los niños que van continuamente agarrados a un biberón se exponen más al problema y tienen más probabilidades de padecerlo.

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Tolerancia ante las diferentes opciones

Últimamente leo mucho en grupos y foros de crianza, padres o profesionales de la infancia, comentarios bastante contundentes respecto a ciertos temas o métodos de crianza.
A veces creo que cada uno piensa que lo que él mismo hace es lo adecuado y lo que hace el resto no está tan bien.
Por ejemplo, los temas de lactancia materna, colecho y porteo están a la orden del día. Son temas muy de actualidad en los que la gente es muy tajante, es decir, el que lo hace lo expresa con orgullo y defiende a muerte esta teoría e incluso hace sentir mal al que publica un comentario explicando que no practica alguno de estos métodos.
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Estoy viendo a mucha gente que es fanática de la lactancia materna exclusiva hasta tal punto que no ven bien a aquellos que dan biberón e incluso se valora si se quiere o no a un niño por dar o no el pecho.
Respecto a estas tres decisiones en concreto (lactancia materna, colecho y porteo) creo que son opciones muy válidas pero no son las únicas y por eso debemos contemplarlas todas.
El que da lactancia materna exclusiva o está a favor de ella, cree que todo el que quiera puede realizarla si se lo propone, a no ser que haya un problema de salud por ejemplo, pero no todas las situaciones son esta. Y el problema es cuando se afirma que todos los males de la infancia se curan con lactancia materna, ya que muchas mamás que no han podido o no han tenido ayuda ante un contratiempo con la lactancia o no han querido dar pecho, se sienten ofendidas ante estas afirmaciones ya que parece que alimentar a sus hijos de otro modo supone menos afecto y cariño hacia ellos.
Creo que debemos ser coherentes, la lactancia materna es el alimento natural, el específico y único para tu bebé, lleno de cualidades y encima proporciona el contacto, afianza el vínculo y miles de ventajas más. Eso está claro y estamos de acuerdo en que es lo mejor para el niño. Pero ¿y si no se puede? ¿Es peor madre la que da biberones? Mucha gente cree que sí y esto es lo que me parece increíble cada vez que leo comentarios al respecto.
También sucede con el colecho o el porteo. Perdemos a veces la cabeza afirmando nuestra idea a cerca de dónde debe dormir el bebé o cómo debe portearse.
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Está claro que el recién nacido hasta cierta edad (la que cada uno plantee) necesita estar cerca de sus padres y el contacto físico es muy positivo para su desarrollo afectivo e incluso neurológico, según muchos estudios, pero ¿y si una familia decide que su bebé duerma en su cuna desde que nace? ¿Y si prefieren que vaya en el cochecito? Quizás estas familias tengan otros ideales, no tengan conocimiento sobre el porteo o el colecho o sigan las normas habituales dentro de su cultura o cualquier otra cosa.
Como profesional de la atención temprana, en muchos casos me he encontrado a familias que me han realizado preguntas sobre estos temas y cada día me doy más cuenta de que la respuesta no puede ser general sino específica para cada familia y sus necesidades, ya que habrá familias que tengan unas ideas y no quieran modificarlas y otras que acepten los consejos y prueben nuevos métodos. Y aún así la respuesta no será la misma para todos porque cada uno siente, vive, quiere o expresa de una forma distinta.
Con este largo comentario sólo quiero expresar mi malestar ante la intolerancia de unas familias hacia otras que en definitiva sólo quieren lo mismo, criar a sus hijos de la mejor manera posible.
El respeto y la tolerancia nos enriquecen y nos hacen ver más opciones y nutrirnos de ellas. La información nos hace más ricos y es lo que nos permite escoger nuestro mejor método.

Mi lactancia materna

Qué difícil es hacer entender a las anteriores generaciones que vas a darle el pecho a tu hijo a demanda y no como ellos hicieron cada tres horas.
Hay muchas madres, abuelas y gente en general, que quieren convencernos de estar malcriando al bebé por darle pecho cada vez que quiere. Incluso se llega a comentar que el bebé nos está chantajeando con el tema.
¿Cómo va a ser chantajista un niño recién nacido? Los bebes piden lo que necesitan, no tienen esa capacidad de razonamiento que se les llega a asignar. Su mecanismo es llorar para recibir la respuesta a su necesidad. Lloran porque quieren comer, por dolor, porque están sucios o porque quieren dormir, o para recibir cariño y ser calmados.
Está comprobado que cuanto más se pone a un bebé al pecho, más se estimula la producción de leche y mejor se establece la lactancia.
Sólo hay que plantearse lo que muchas veces los expertos nos dicen: ¿Qué hace cualquier mamífero cuando tiene crías? Pues les da de comer y cubre sus necesidades sin pensar en si hace mucho o poco que lo hizo anteriormente.
Yo no soy experta en este tema pero sí me considero muy interesada por él. Me he informado mucho al respecto.
Desde que decidimos tener un bebé siempre tuve claro que le daría el pecho siempre que pudiera.
Al nacer nuestra princesa perdió mucho peso y tardó más de un mes y pico en recuperarlo y debido a eso nos presionaron mucho para que complementáramos la lactancia materna con fórmula. A pesar de mi constante negativa hacia el tema, tras ver que un mes más tarde no había cogido el peso del nacimiento, decidí hacer caso a los médicos y complementar. Tuve que consultar a varios especialistas médicos para acabar haciendo lo que el primero me había dicho.
Con el sacaleches era imposible, por más que me ponía, no conseguía sacar ni para una toma completa y, la verdad que es un poco frustrante estar pegada una hora a un aparato para 60ml de leche.
Nos indicaron dos tomas al día de fórmula y por supuesto que las hicimos a demanda y sin obligarla. La peque las cogía con ansia, como si no hubiera comido nunca… Esto me hacia pensar en si estaríamos o no haciéndolo bien… A su vez fuimos a un grupo de apoyo a la lactancia que nos ayudó muchísimo; gracias a ellos la colocación fue la correcta, los dolores desaparecieron y el apoyo fue muy necesario y me animó mucho a continuar intentándolo.
Pero aunque veíamos a la princesa cada día más grande, el peso tampoco es que aumentara rápidamente. De lo que parecía ser un remedio puntual (complementar unos días o algunas semanas con fórmula) a ser algo necesario para ella y su crecimiento.
Aquí llega el debate con uno mismo sobre si lo que importa es el peso o lo sano y activo que ves tu a tu hijo… Pero pecas de inexperta y piensas que es tu responsabilidad y no es un sólo especialista el que te ha aconsejado, sino tres o cuatro.
A pesar de usar biberones específicos para niños que sólo toman pecho, mi princesa se fue acostumbrando al biberón y aunque podía habérselo quitado, creo que ella también disfrutaba mucho con esas tomas de fórmula por mucho que a mí me pesara.
Ella ha sido quien ha decidido finalmente cuánto tomar de cada tras la situación que se le impuso al inicio y, yo me he adaptado a ella porque creo que es esencial respetar su adaptación en este proceso que quizás también ha sido complicado para ella.
Ahora tras cuatro meses de lactancia mixta, la princesa ha dejado el pecho y parece no querer tampoco la fórmula y hemos tenido que comenzar con cereales y con fruta. Llegados a este punto creo que lo que no le gusta es la leche y que prefiere un buen cocido antes que seguir siendo lactante!
Si ya era sensible con este tema, mi vivencia me ha hecho ser aún más partidaria de la lactancia materna y respetar el tema y cada caso siendo prudente y sin hacer juicios de valor sin conocer y aún conociendo cada situación.