¿Jugamos juntos?

Desde que comienza el periodo del juego en un niño hacia los 6 meses de vida, hasta que se desarrolla en la primera infancia, ocurren muchas fases y todas muy distintas y necesarias.

En el inicio el juego es algo básico, donde el pequeño interactúa con el entorno más próximo, y esta interacción con el medio es lo único que busca.
Se trata de un periodo donde hacer mover sonajeros, explora con la boca todo lo que está a su alcance, mirar, juega al cucú-tras por imitación, etc.
Es una fase muy básica donde el adulto es esencial para crear juego. El niño por sí mismo no juega, explora y conoce pero no está jugando. Disfruta de la atención del resto y de lo que los demás le aportan, con sonidos, sonrisas, miradas, caricias…

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Más tarde aparece el periodo de juego conjunto donde el niño juega con el adulto a dar y recibir, sacar o meter, tirar y recoger, buscando la interacción con el otro, que el adulto esté pendiente de él. Busca la causa-efecto dentro de la relación.
Esta fase comienza hacia los nueve o diez meses y se desarrolla durante varios meses más, evolucionando paulatinamente.
Aquí empezamos a observar que el pequeño es capaz de estar unos segundos jugando con lo mismo él solo, sin necesidad de una continua atención por parte del adulto. Es capaz de entretenerse unos minutos sin continua interacción, aunque la supervisión es necesaria en todo momento.
Está conociendo su entorno, los juguetes, los materiales y todo le llama la atención y le hace sentirse curioso.
Los niños continúan llevándose todo a la boca y es su manera fundamental de explorar y conocer su entorno. Debemos permitirle al niño esta etapa donde conoce todo a través de la boca.

El juego motor es la base de la siguiente etapa. Los niños exploran con su cuerpo el espacio, gatean, se ponen de rodillas, de pie, miran el espacio recorriéndolo, caminan, sortean obstáculos, trepan, tratan de alcanzar cualquier cosa que les guste…
Esta etapa es dura para el adulto porque el niño no para y necesita mucha supervisión y atención. Y seguirá realizándose durante mucho tiempo, de forma conjunta con los siguientes tipos de juego.

Poco a poco comenzará a realizar juego pre-simbólico, imitando a sus padres cuando hablan por teléfono, haciendo que se peina o da de comer a una muñeca…
En cuanto a mi opinión, es en este periodo, hacia los dos años, es cuando los niños deben empezar a jugar solos en cortos periodos de tiempo. Siempre controlando el entorno y con supervisión pero sin necesidad continúa de la interacción con el otro.
Es esencial que los niños jueguen con los demás, pero también que sepan elaborar su juego y entretenerse un rato solos.

En muchas ocasiones esto se confunde y tendemos a generalizar este consejo y dejamos a los niños frente a la televisión solos pensando que es esto lo que nos han dicho que hagamos. Y no. No se trata de que empiecen a estar solos en cualquier ambiente, sino en la elaboración de su juego. Que no estén siempre guiados y con un modelo del adulto o de otros niños, sino que imaginen y creen por sí mismos.
Es muy positivo que el pequeño se relacione con otros niños de su edad y que observemos su juego. En torno a los dos años son pocos los niños que necesitan de otros iguales para jugar. Más adelante comienzan a jugar juntos pero a su modo, quitándose las cosas, demandando los mismos juguetes, observando o imitando conductas… Pero no tienden a relacionarse jugando conjuntamente.

El juego compartido y de socialización se da más adelante. Los niños tienen que comenzar a respetar turnos, comprender a no invadir el espacio del otro, participar en grupo, y no ser siempre el centro de atención.
Cuando tienen bien elaborado su juego propio, donde su está desarrollando la imaginación, la capacidad de resolución de conflictos, es donde el niño interactúa de forma social con sus iguales, es decir, con otros niños.
De igual manera es esencial el juego individual a ratos, donde no siempre el pequeño debe estar con otros para jugar o divertirse.

¿Cuál es vuestra experiencia? ¿En qué fase se encuentran vuestros hijos? ¿Qué observáis que les gusta más a vuestros hijos?

El juego y sus tipos

Hoy me gustaría hablaros de los diferentes tipos de juego.
Aunque esta catalogación varía según el autor, yo voy a dividirlo de este modo para explicar de una forma rápida y sencilla los distintos juegos.
1) Juego funcional o de ejercicio:
Se trata de juegos de motricidad gruesa, en los que la base es el movimiento, el ejercicio físico y la libertad del cuerpo a la hora de desplazarse y jugar.
Se pueden crear circuitos, donde se potencien las habilidades motoras, como saltar obstáculos, caminar por bordillos, subir y bajar rampas o escalones…
También se incluyen en este apartado los juegos de pelota, como lanzar, botar, coger al vuelo, rodar a una meta, encestar, chutar…
Sirven para desarrollar la musculatura, la fuerza, la coordinación, las habilidades de motricidad gruesa en sí.
Este grupo de actividades comienzan a desarrollarse desde que el niño comienza a moverse por sí mismo con el gateo y la bipedestación en torno a los 8- 12 meses y se llevan a cabo durante toda la infancia.
El juego motor es fundamental.
2) Juego simbólico:
Se trata de los juegos que ponen al niño en el lugar de un papel, es decir, representación de funciones, capacidad de empatizar y meterse en el papel del otro.
Los juegos que implican el desarrollo de una profesión, como al jugar a policías, dependientes, médicos, cocineros, bebés y papás, a los animales, a los coches, a las peluquerías…
En estos juegos el niño interpreta un papel donde se implica su lado emocional, la capacidad de representación, cambios de tonos de voz, actuar como si fuera “tal o cual”.
Este juego es esencial para desarrollar la parte emocional del niño. Es importante favorecerlo a lo largo de la infancia, con materiales que le inviten a ello, juguetes de representación, muñecos, etc.
En muchos casos se dividen estos juegos por sexos, algo que veo inadecuado e inapropiado. Tanto niños como niñas deben tener la oportunidad de jugar tanto con muñecas y cocinitas como con pistolas y pelotas.
En cuanto al inicio del juego simbólico son muchas las opiniones a cerca de la edad con la que se comienza, según los distintos autores.
En mi caso, comienzo a dar instrumentos cotidianos al niño desde los 8-12 meses (peines, cucharas, muñecas, etc.) y así potenciamos el inicio del juego simbólico lo antes posible.
Veremos cómo lo realizan durante toda la infancia.
3) Juego de reglas:
Estos juegos se llevan a cabo en una edad más tardía, cuando el niño tiene más capacidad de comprensión y entendimiento de las pautas que se le ordenan.
Hay juegos que implican seguir una sóla norma y eso puede realizarse por un niño de dos años. Pero cuando las normas aumentan y se juega en grupo en lugar de por parejas, la edad para comprenderlas aumenta.
Por lo tanto, los juegos que implican normas incluyen un razonamiento y un proceso congnitivo más complejo por parte del niño.
Cada peque es un mundo y eso es lo que no dejará ver la edad adecuada para cada juego, ya sea un juego de mesa o en grupo y de carrera, pero siempre bajo unas normas.
También incluyo aquí los juegos por turnos, ya que seguir y respetar turnos ya es una regla dentro de un juego.
Fomentar la espera y la paciencia en los niños desde que comienzan a jugar con los demás, es esencial para todos los aprendizajes de la vida en sociedad.
4) Juego de construcción:
En este grupo se incluyen todos los juegos que solicitan al niño un proceso cognitivo de razonamiento viso-espacial y abstracto.
Por ejemplo la construcción de puzles, rompecabezas, apilables, unión de piezas, encajes, etc.
Yo comienzo a realizarlos a partir del año y poco con encajes de madera sencillos, con o sin clavija para agarrarlos y sacarlos, los de formas geométricas básicas suelen ser fáciles y ayudar en el proceso de aprendizaje inicial.
Luego seguir con puzles de madera de dos piezas, de madera porque son más gruesos que de otros materiales, e ir aumentando con más piezas y luego pasar a los de plástico y por último a los de cartón.
Yo también saco fotos del ordenador de animales o dibujos y las plastifico y corto por la mitad, para que el niño las una entre sí, es una forma barata de hacer puzles que no necesitan encajarse, sino sólo unirse. Y se puede incrementar la dificultad cortando el dibujo en más piezas.
Los juegos de apilar, con piezas de madera de construcción, también pueden servir para que el pequeño las apile por sí mismo o imite construcciones que nosotros hagamos.
Espero que os haya servido para conocer la gran variedad de juegos que existe y las posibilidades que os doy en cada apartado para realizar según la edad del niño.
Cada uno puede realizarse en grupo o solo, aunque de esto ya os hablaré en otro Post.

Momentos de calidad

En este mundo de ajetreo nos cuesta encontrar un momento para cada cosa y acabamos haciéndolo todo a destiempo y rápido, o a la vez y con poco detalle, sin dedicar el tiempo necesario a cada cuestión. Si hay una cosa que he aprendido, es que en todas las relaciones personales más vale calidad que cantidad. Es decir, es preferible encontrar solamente cinco minutos al día para hablar con la pareja, llamar a un amigo una vez a la semana, tomar un café con tu hermana los lunes…, pero que ese ratito sea únicamente de la persona con la estás, olvidándote del resto del mundo. A todos nos gusta sentirnos escuchados y atendidos por los seres que nos importan. Lo mismo les sucede a los niños. Ellos reclaman nuestra atención constantemente. Somos su referente, su ayuda, su modelo, su manera de alimentarse, entretenerse, aserse, su forma de descubrirlo todo… Ellos necesitan tiempo nuestro, pero sobre todo, tiempo de calidad. Ratos en los que ellos sean nuestros protagonistas, donde no tengan que competir con las tareas de casa, con los hermanos, con nuestra pareja, con la televisión… Momentos donde sus padres estén en cuerpo y alma para ellos y de forma individual. Esos ratos pueden ser pocos pero deben respetarse a diario en su rutina. Algunos momentos de calidad que podemos encontrar son: 1) El rato del baño: podemos ir nombrando las partes de cuerpo según las enjabonamos, preguntándole que tal el cole, jugando un rato en la bañera con él… 2) El masaje tras el baño: podemos masajear con aceite las extremidades, el tronco, la cara, nombrar las partes del cuerpo, cantarle una canción… 3) Leerle un cuento antes de acostarse: el pequeño puede escogerlo y debemos respetar su decisión aunque sea siempre la misma durante varios días, es su rato con el adulto y puede escoger qué libro quiere. Podemos mirarle a los ojos, meterle en la historia del cuento como un personaje más… 4) Jugar a algo que escoja el niño el tiempo que estipuléis: debemos marcar el tiempo antes de comenzar el juego para que luego no haya disputas por tener que finalizarlo. Hay que dejar que escoja libremente el juego que más le guste de los que pueda realizar en el espacio que os encontréis. A veces es buen momento para recordarle lo bien que hace las cosas, lo mayor que es, lo que ha mejorado… Hacer protagonista al niño. 5) Cantar canciones juntos 6) Hacer cosquillas… E infinidad de ejemplos que podéis pensar en hacer con vuestros pequeños y compartirlos con nosotros.

El cesto de los tesoros

En muchos centros infantiles de todo tipo están recomendando a los padres que realicen una actividad en casa: el cesto de los tesoros.

Consiste en meter dentro de una caja, cesta o barreño objetos de la vida cotidiana para facilitarle el contacto y conocimiento a nuestro hijo de su entorno.
Proponen introducir en la caja todo tipo de materiales comunes del día a día: telas, lazos, lápices, cubiertos de madera o plástico, botes, tapas, un plato de plástico, un peine, un gorro, cascabeles, esponja, etc. 
En definitiva, objetos que le sirvan al niño para desarrollar su imaginación y sus sentidos, su conocimiento del entorno próximo, explorar los objetos que ve a diario sin peligro ni restricción,jugar con objetos del día a día sin tener que ser necesariamente juguetes.
El objetivo es enriquecer al niño a través de lo sencillo sin tener que ofrecerle juguetes repletos de estímulos. Favorece la representación y el juego simbólico, donde el niño disfruta manipulando, tocando, observando, experimentando texturas, probando, oliendo, tapando, haciendo sonar, llevándose a la boca, etc., cada utensilio que le hemos añadido a su caja de tesoros.
Además la caja puede variar en contenido cuantas veces queramos. 
Según el pequeño va creciendo, podemos variar y modificar su contenido.
Debe empezar a realizarse a partir de que el niño pueda sentarse solo y manipular con sus manos sin caerse.
Siempre hay que ofrecer objetos que sean sólo para él y que no impliquen ningún riesgo como, por ejemplo, de ser tragados.
Esta es mi propuesta de fin de semana! A disfrutar con la familia y los amigos!