Amigos para siempre

¡Qué importantes son los juguetes de nuestra infancia! Todos tenemos recuerdos felices junto a algún juguete u objeto que nos encantaba y con el que pasamos muchos años. Estos eran nuestros juguetes preferidos, pero quizás tengamos más apego hacia uno de ellos o sintamos más cariño cuando recordamos uno en concreto.
Hay objetos que marcan nuestro recuerdo y nos hacían vivir más seguros y tranquilos siempre que estuviéramos junto a ellos.
Estoy hablando del objeto transicional.
Éste hace referencia a un objeto material en el cual el niño deposita apego, y tiene funciones psicológicas importantes, ya que suple ciertas funciones de apego, de la mamá o el papá, cuando están ausentes, constituyendo una fuente de placer, calma y de seguridad para el niño. 
El objeto puede ser cualquier peluche, mantita, juguete u objeto variado que al bebé le guste y llame su atención y le ofrezca un sentimiento especial, le guste su textura o color, le de calor, etc.
Pero su importancia está no tanto en el objeto en sí, sino en el uso que el bebé le da. 
Pronto observamos que al recién nacido le gusta chupar o morder los puños o los dedos, pero, pasados unos meses, muchos bebés encuentran satisfacción en jugar con un peluche u otro objeto, generalmente ofrecido por su entorno más cercano, que se convertirá en especial. Este objeto llega a ser casi imprescindible para el bebé en el momento de dormir o al tener una rabieta o enfado. Así podemos observar que con éste encuentra calma y seguridad.
El objeto transicional empieza en la infancia más temprana, hacia los 6 meses y persiste a veces toda la niñez, necesitándolo de forma puntual o constante dependiendo del caso.
La existencia de un objeto transicional demuestra la capacidad del niño para reconocer un objeto externo a él, creando e imaginando una relación afectuosa con dicho objeto. Porque el bebé ama, juega y deposita afecto en este, tiene un efecto tranquilizador y es casi una parte inseparable de él, facilitándole la calma necesaria para conciliar el sueño o salir de una rabieta. Aunque llegue a romperlo, no debemos cambiarlo, a menos que el propio bebé elija otro.
En un niño sano, en pocos años, irá perdiendo significado según se van desarrollando progresivamente otros intereses. Lo transicional, pues, no es el objeto, sino la transición del bebé, de un estado en que se encuentra fusionado a la madre a otro más maduro, en el que se relaciona con ella como otra persona, separado de ella.
Lo más importante del objeto transicional es su simbolismo: representa el paso necesario de lo subjetivo a lo objetivo, durante una etapa del desarrollo en el que la madre o figura materna, si se adapta adecuadamente a las necesidades del hijo, permitirá que desarrolle esa zona intermedia entre realidad interna y externa, muy importante para el bebé.
La madre o figura materna es necesaria para que el niño pueda pasar de la ilusión y la dependencia absoluta de ella, a la realidad. Debe ir disminuyendo atenciones poco a poco, en función de la creciente capacidad del niño para surgir como individuo. Pero es imprescindible que, previamente, le haya ofrecido suficientes oportunidades de crear esa zona intermedia entre el niño y el mundo, a través de una adecuada crianza y una continuidad entre ambiente emocional y determinados elementos del medio físico como el objeto transicional, que, en aquellos niños que los tienen, son una ayuda para adaptarse a las pequeñas experiencias de frustración.
En muchos casos el chupete se convierte en objeto transicional. Por eso es muy importante ofrecer otros objetos a la hora de calmar a nuestro pequeño desde la edad más temprana, ya que el chupete debe retirarse al tiempo y no puede permanecer junto al niño hasta que él decida, sino cuando creamos conveniente o nos sea aconsejado.
En la actualidad venden unas mantitas llamas “dou dou” que están indicadas para calmar al bebé y darle seguridad cuando la mamá no está. Son unas mantas con peluche añadido, que sirven como muñeco y a su vez la manta puede impregnarse con el perfume de la mamá y así dejarla junto al bebé cuando no estemos con él, para que pueda oler a su madre aunque no esté junto a ésta. De este modo, el bebé se sentirá cercano a ella y podrá calmarse poco a poco sin necesitar siempre su presencia para ello.
Se venden en todas las tiendas de bebés: Imaginarium, Toysrus, Zara Home Kids,…
 

3 comentarios en “Amigos para siempre

  1. Naiara dijo:

    Lo del Doudou como objeto de apego y de paso, sustituir al chupete….ejemmmm!! No lo veo. Mi hija de cinco años necesitaba los dos. Con el chupete puesto, cogía la puntita del doudou (suelen tener como nudos en las esquinas para que los niños lo muerdan o lo chupen) y se la metía por la nariz… la olía… y así se tranquilizaba. A los dos años y medio tuvimos que quitarle el chupete de manera un poco radical, pobre criatura, pero lo llevó muy bien (le cortamos la tetina al chupete y le dijimos que se había roto). Aún hoy día, con 5 años y medio, sigue durmiendo con su doudou

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    • alejandramelus86 dijo:

      Está genial que cada uno tenga su objeto de apego, hay niños que usan el chupete como ese apego pasada la etapa en la que lo necesitan como calma en la succión, por eso hay veces que se cataloga como objeto transicional, ya que es un objeto que les cuesta dejar porque están unidos a él y les calma, como apego. No se si me explico.
      No todos los peques lo necesitan ni lo usan y algunos lo necesitan más tiempo que otros. Lo mismo sucede con el objeto transicional. Pero debe ser eso, de transición, como su propio nombre indica.
      Muchas gracias Naiara por compartir tu experiencia con todos, porque es como mejor se conoce cada caso. Un abrazo enorme! Gracias!

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  2. Mismi dijo:

    Hola, mi caso es que mi hijo de 23 meses nunca ha usado chupete, no porque no se lo hubiéramos ofrecido, si no porque él, nunca lo quiso. De bebe se lo dábamos y le daba vueltas en la boca o lo sacaba de la boca y le mordía los laterales o el asa y a los cinco minutos se aburría y lo dejaba. Pero al cumplir 1 año su abuela le regaló un peluche que tiene una nariz con una forma similar a un chupete. Fue como un flechazo, vio el peluche y lo primero que hizo fue llevarse la nariz a la boca y usarla de chupete cuando nunca antes había querido uno de verdad. El problema es que con la saliva, al ser un muñeco de peluche se ensucia super rápido y al jugar con el se ensucia más todavía y después se lo quiere llevar a la boca. Ahora sólo le dejamos el muñeco para dormir siestas o para dormir por la noche. Optamos por comprarle otro igual para lavar uno y dejarle el otro pero un día descubrió el gemelo de su muñeco y ahora quiere dormir con los dos, uno en cada lado de la cuna. Aunque pretendo que sólo los use para dormir, si los ve en la cuna, es lo primero que quiere de la habitación, quiere coger a sus muñecos y se los lleva uno debajo de cada brazo abrazados. Bueno a lo que voy, en este caso el muñeco sería un objeto transicional? En tu post leo que el muñeco transicional hay que dejárselo y no es bueno quitárselo aunque este roto si no es algo voluntario del niño, pero en mi caso, mi hijo también lo usa como si fuera un chupete, y en tu artículo dice que el chupete hay que retirarlo llegado una edad o cuando lo recomiende un profesional. Por higiene, me gustaría retirarle esos muñecos pero claro, no es un objeto como un chupete si no que mi hijo también lo abraza, y lo llama por su nombre y le tiene mucho cariño… y claro me da cosilla quitarle un objeto al que tiene tanto apego…

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