La maduración del niño, clave en su desarrollo

Estamos muy acostumbrados a escuchar que los niños pueden hacer todo lo que se propongan en el momento en el que se les proponga. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? Realmente, ¿puede un niño aprender a controlar sus esfínteres cuando no está maduro para ello? ¿Puede aprender a escribir a los 4 años? ¿Es positivo adelantar todos estos procesos? Y entonces, ¿por qué no enseñarles aún antes de los 4 años a leer y antes de los 2 años a quitarse el pañal si son capaces de hacerlo bajo entrenamiento

Este tema es realmente polémico y tras leer mucho e investigar qué hay de cierto en todo esto, puedo concluir que todo depende del desarrollo madurativo del niño, de su cerebro, su madurez muscular y emocional y no de la actitud o la decisión del niño, o de su antojo, sino que todo es un proceso que debemos llevar a cabo poco a poco y al ritmo del niño.De esto os hablo en mi nueva colaboración con Tutete, donde explico de qué depende esta madurez y por qué debemos respetar el ritmo de cada niño. 

No os perdáis este post que muchos deberían leer para poder comprender los tiempos de cada niño.

¡Feliz jueves! ¡Y os espero en los comentarios con vuestras experiencias! 

La gestión de las emociones: frustración, rabietas y otras emociones

Con la llegada de las vacaciones pasamos más tiempo juntos y en familia y esto a veces hace que surjan más conflictos, enfados, estrés o discusiones.Pero, ¿qué podemos hacer para trabajar estas emociones desde pequeños? ¿Qué herramientas pueden resultar eficaces en estos casos?

Hoy os traigo un post lleno de recursos para emplear con niños a partir de dos años, para poder gestionar las emociones, identificarlas, clasificarlas, canalizarlas y expresarlas adecuadamente.
Son ideas que pueden ayudar tanto a los peques como a los adultos, y que pueden crear en todos una rutina de gestión adecuada y funcional.Se trata de aportar ideas que ayuden en la relación familiar y hagan que la convivencia sea un hecho positivo y agradable.

Aquí podréis conocer cómo usar los botes de las emociones y el bote de la calma, y además me encantará conocer vuestros trucos e ideas para resolver estos momentos y situaciones en casa.

Así mismo debemos comprender las etapas del desarrollo evolutivo del niño y su evolución cerebral, ya que cada niño tiene su ritmo madurativo y necesita unos tiempos para llevar a cabo unos procesos u otros.

Además este post viene con sorpresa, podéis descubrirla aquí y participando en ese mismo post en colaboración con el Club de Malasmadres. 

Feliz martes a todos! 

Mesa de luz DIY

Hace tiempo que tenía ganas de tener una Mesa de Luz para jugar en casa y para trabajar con distintos materiales que tenemos y que sabía que podían ser geniales para emplear en esta mesa.

No sabía si comprar una hecha o animarme a realizar una en casa, pero tras proponérselo a mi marido, me dijo: “Esto es muy sencillo. Lo hacemos nosotros, ya verás.”
Y yo aunque no estaba nada convencida, lo dejé en sus manos y no veáis qué acierto!

PERO, ¿DE DÓNDE VIENEN LAS MESAS DE LUZ?
La mesa de luz pertenece a la filosofía Reggio Emilia, un enfoque educativo único creado en esta ciudad de Italia, donde los niños son considerados protagonistas de su aprendizaje y su objetivo es educar desde el asombro, manteniendo esta capacidad en los niños todo el tiempo que sea posible para potenciar su aprendizaje.
Se pretende crear una escuela activa, amable, de reflexión, investigación y aprendizaje.
Donde el niño aprenda de la mano de la familia y los maestros.
Una filosofía que tiene muy en cuenta al niño y sus necesidades.

¿QUÉ POTENCIA LA LUZ?
La luz es un potente material atractivo para los niños, ya que su luminosidad llama su atención y hace que conecten con la actividad de un modo sencillo y lúdico.
Favorece la atención, el contacto ocular, la permanencia en la actividad y más!
Por eso es genial aprovechar esta herramienta para estimular los sentidos de los niños, ya que la mayoría de juguetes que llevan luces, son materiales que no incluyen la creatividad y la participación del niño, sino que son juguetes llenos de botones, ruidos y estímulos, que propician totalmente lo contrario.

¡QUIERO HACER LA MESA! ¿POR DÓNDE EMPIEZO? ¿QUÉ NECESITO? Seguir leyendo