Por qué no debemos mentir a los niños

Son tantas las veces que empleamos la mentira de forma espontánea para salir del paso ante situaciones cotidianas, que a veces no nos damos cuenta de la importancia y el impacto que tienen nuestras palabras sobre los niños.En muchas situaciones es necesario emplear un lenguaje más sencillo al que emplearíamos con otro adulto, o “perfilar” o simplificar la realidad para poder mostrársela a los niños, pero no es necesario mentir o incluso engañar con situaciones que antes o después descubrirán por sí mismos, encontrándose de cara con la realidad que les hemos ocultado y descubriendo que les hemos engañado, como os cuento en este post. Seguir leyendo

No contagies tus miedos a tus hijos

Antes de haber tenido hijos, hemos sido bebés, niños, adolescentes y adultos. Tenemos nuestro bagaje y nuestra historia personal, nuestros recuerdos y todo lo que ha ido confeccionando quiénes somos y cómo actuamos. Por ello somos personas llenas de vivencias y sentimientos, que vivimos de un modo u otro según lo que hayamos experimentado.
Esto mismo nos hace diferentes y especiales, nos caracteriza y distingue de los demás. Nos hace únicos.Por eso mismo, no tengas miedo a que tus hijos vivan lo que tu has experimentado, porque tus hijos no son tu, porque tus hijos tienen derecho a tener su historia, porque tus hijos tienen la obligación de disfrutar y experimentar, porque deben vivir por sí mismos lo que tú ya viviste, y seguramente lo vivan de un modo diferente y lo recuerden de otro modo al que tú lo experimentaste, porque tus hijos deben equivocarse, tropezarse y levantarse como has aprendido a hacerlo tu. Porque tus hijos deben aprender a escoger y a decidir aquello que se les presenta. Porque debemos dar alas a sus inquietudes y a sus deseos.Porque la vida no es sobreproteger ni vallar el mundo de tus hijos, sino acompañar y alentar desde la experiencia y la empatía.

Que tu experiencia sirva para mostrarte accesible y comprender a tus hijos, con la empatía como base, junto al cariño y la ayuda. Pero que no sea un colchón de miedos en el que tengan que crecer porque tú experimentaste o sentiste de un modo concreto ante una situación.Los miedos deben vivirse, hablarse y servirnos para crecer. Debemos sobreponernos a ellos. Nos deben servir para crecer.

Los miedos no deben impedirnos caminar, atrevernos, disfrutar, experimentar o vivir. Deben ser un sentimiento más dentro del día a día y nosotros somos los responsables de que el miedo no sea un tabú y sea un sentimiento más que nos invite a crecer.

Y tú, ¿compartes tus miedos con tus hijos sin contagiárselos? ¿Crees que es importante alentar desde la empatía a tus hijos y a no temer a la hora de experimentar?