En la piel de María y Álvaro: un cambio de diagnóstico

Después de este mes de agosto de parada, volvemos a la carga con nuevas historias y empatizando poniéndonos en la piel de nuevas familias que se abren y comparten con nosotros su experienca ante la discapacidad, la estimulación y la atención temprana. Si queréis compartir vuestra historia con nosotros no dudéis en poneros en contacto a través del formulario, o dejando un comentario en este mismo post.

– Hoy tenemos a María y a su hijo Álvaro, un peque al cual le han cambiado el posible primer diagnóstico, lo que ha hecho respirar a su familia de otro modo a la angustia que sintieron en un inicio. En este caso apreciamos la importancia de los profesionales para las familias, la atención y la dedicación que reciben.

Gracias María por abrirte a mi espacio y compartir con nosotros tanto.-

Álvaro nació el 23 de diciembre de 2013. Vino sin dar mucho la lata, ni durante el embarazo ni durante el parto. Ya se reservaba para cuando saliera al mundo. El primer día se lo pasó prácticamente durmiendo, no despertaba ni para mamar. Por ello, al día siguiente (plena nochebuena así que el hospital deseando largar gente y nosotros deseando de ir con la familia) cuando el pediatra lo revisó para darlo el alta, nos llegó el primer susto: Glucosa baja. Lactancia mixta durante todo el día y a las 21:00 de la noche nuevo control de glucosa. Según los resultados nos daban el alta o no. Al final nos lo dieron a las 22:00 de la noche y nos dimos cuenta de que la maternidad era más difícil de lo que nos contaban.

Toma a toma y revisión a revisión fuimos dándonos cuenta de que Álvaro no era muy tragón y de que siempre estaba rozando el percentil 3. Ahí comenzó un suplicio que a día de hoy se sigue manteniendo. No le gusta la leche, es vago para comer y lo poco que come es porque se le entretiene. Todo ello no le ayuda en su retraso del lenguaje.

IMG_20160719_001240Sí, porque eso es lo que tiene Álvaro, retraso leve del lenguaje. Pero hasta llegar a este diagnóstico nos crearon muchas dudas. Conflictos entre lo que nosotros veíamos y lo que en la guarde observaban.

Álvaro comenzó la guarde con 20 meses. Decidimos apuntarlo porque desde que cumplió los 15-18 meses se había vuelto muy introvertido. Pasó de ser un niño que se reía con cualquiera y que cualquiera podía cogerle o decirle cosas, a llorar con cualquiera que no fuera papá y mamá.
Cuando íbamos al parque, no quería ir con ningún niño y de hecho, no se arrimaba a ningún columpio que no estuviera vacío.
En cuanto a su desarrollo psicomotor, todo había sido normal. Caminó antes del año, hacía torres de cubos, comprendía ordenes sencillas… nada fuera de lo normal.
Así que pensamos que la guarde sería la panacea para fomentar sus habilidades sociales.

El periodo de adaptación le costó un poquito, pero al mes ya entraba tranquilo y no lloraba. Cuando lo recogía salía contento y las profes me decía que todo bien. Sin embargo, cuando acabó el primer trimestre, nos dieron el mazazo. Nos convocaban a una tutoría, porque a pesar de que Álvaro era el más peque de la clase, había cosas que ya debería de hacer el solo.IMG_20160719_001252

Para nosotros, padres primerizos, empezaron los agobios y los sentimientos de culpabilidad. Cuando fuimos a la tutoría nos comunicaron que Álvaro no se relacionaba con los compañeros, que no atendía a las actividades, no había dicho ni una sola palabra y que le faltaba autonomía básica. En la guarde, no abría su mochila, si le ofrecían agua cogía la botella con los puños cerrados y, según ellas, no comía porque le faltaba fuerza en las manos, no porque no tuviera hambre. Para nosotros todo era muy raro; en casa abría toda bolsa que tuviera cremallera en cuanto nos descuidábamos, Abría su botella de agua, con la boca, pero la abría y bebía él solo, y lo de comer, como ya comenté antes pues o se lo dabas tú o no comía, pero no por falta de fuerza en las manos que como pillara algo que no quisiera soltar no había modo de quitárselo.
Su profe nos dijo, que había tenido algún caso parecido, y que la preocupaba porque el niño andaba bastantes veces de puntillas y cuando le hablaba le miraba unos segundos y le retiraba la mirada. No quiso darnos ningún diagnóstico porque eso se lo dejaba a los profesionales y nos recomendaba hablar con el pediatra para derivarlo a atención temprana.

Todo esto, las navidades que Álvaro cumplía 2 años, con los pediatras de vacaciones y toda la información disponible en Internet. Así que, si tecleas falta de autonomía básica, puntillas y no fijar mirada todos los resultados llevaban a TEA. Creo que en ese momento se me cayó el alma a los pies. Escribiendo esto todavía se me caen las lágrimas. El sentimiento de culpabilidad cada vez era mayor, sobretodo porque yo quería una niña y empezaba a pensar que era un castigo por haber llevado tan mal que era un nene cuando nos enteramos.

Cuando acudimos a la revisión con su pediatra, se suma otra preocupación. El perímetro craneal de Álvaro era menor del 3. Si juntamos ese dato con lo que nos habían dicho en la guarde comienzan a sonar las alarmas. Pero es que nosotros veíamos a Álvaro como un niño normal, en casa era un terremoto, corría, trepaba, abría muebles, cajones, subía escaleras, llamaba nuestra atención en todo momento… cierto era que casi no hablaba, pero quitando eso, nada entraba dentro de los patrones del TEA.
La pediatra nos derivo al neurólogo y nos dijo que cuando tuvieran los resultados, ya veíamos lo de atención temprana.

Ante el neurólogo, Álvaro se mostró reservado como suele hacer ante cualquier persona que no es de su entorno más íntimo. Hay que decir que le cuesta relacionarse hasta con sus tíos y primos si no los ve muy de seguido. Pero le observó empático, le hizo varias preguntas que aunque no respondió, le permitieron ver que fijaba la mirada hacia donde le decían y que todo parecía indicar que no tenía ningún problema. En cuanto al lenguaje y el hecho de que en la guarde no hablara nada, lo llamó mutismo selectivo. Aún así le mandó un electroencefalograma para descartar cualquier anomalía.

IMG_20160719_001249Los resultados del EEG tardaron en llegar por problemas informáticos. Así que en mayo, decidí no esperar más y llevarlo a Atención temprana. A pesar de que nos habíamos quedado bastante tranquilos con el neurólogo, me seguía sintiendo culpable porque en la guarde me seguían diciendo que el niño avanzaba pero más lento de lo que debía y seguía sin hablar. La pediatra nos dio los datos del Centro de Atención Temprana Madre de la Esperanza y llamamos para concertar una valoración.

Elena fue la primera persona en valorar a Álvaro. Es la encargada de estimular la psicomotricidad fina y desde el primer día, me dijo que me olvidara de la guarde y que no me preocupara. Ella estaba acostumbrada a tratar muchos casos de TEA y Álvaro no entraba dentro de los patrones. No pude contener las lágrimas delante de ella. Para unos padres, que alguien te diga que estás en lo cierto y que no es amor de padres que tu niño no tiene TEA es bastante reconfortante. Yo me machacaba día a día pensando que yo veía todo bien porque no quería reconocer el problema. Mis padres me machacaban porque el niño estaba bien y yo era tonta por creer en la opinión de una cuidadora que lo único que quería era niños que hicieran todo lo que ella quisiera. Y a mí me iba a estallar la cabeza porque no sabía qué pensar, qué creer ni qué hacer.

Tras su valoración Elena lo dejó en seguimiento porque en su área cumplía todos los hitos de desarrollo para su edad, y lo derivó para que lo valorara Nuria en logopedia. Nuria lo valoró y fue la que nos dio el diagnóstico definitivo: retraso LEVE del lenguaje. Sí, como bien habéis leído, LEVE. Eso es todo lo que tiene Álvaro. Después de estos meses de angustia, de este medio año con el alma en vilo, hemos podido respirar tranquilos. Nuria está trabajando con él una sesión a la semana y, aunque Álvaro a veces se distrae mucho, vamos consiguiendo avances. Nos ha recomendado que coma sólidos, hasta que se canse y luego si queremos podemos darle triturado. Que lo mejor son los sólidos, pero como a él le cuesta comer, tenemos que adaptarnos. Las bebidas en vaso o con pajita, nada de botella de chupete. Hacer ejercicios de praxias para fortalecer los músculos de su boca… La verdad es que estamos encantados con el Centro. Nos han ayudado muchísimo, nos hemos sentido protegidos y apoyados desde el primer día. Y estamos seguros de que Álvaro conseguirá ponerse al día en el lenguaje.

Con la guarde es otra historia, siguen pensando que deberían tratarle también en psicomotricidad, y que deberían de ponerle en sesiones con otros niños porque según ellas se bloquea ante otras personas. Lo hemos hablado con el centro de Atención Temprana y, en septiembre que hay más niños, lo van a probar.

En septiembre Álvaro ya empieza el cole de mayores, así que espero que lo lleve mejor que la guardería, donde por lo que sea no ha congeniado e incluso este último mes acude diciendo ” a la guarde, no”. Le esperan meses de muchos cambios, estamos en plena operación pañal, colegio nuevo… pero estoy segura de que los va a sobrellevar, porque estaremos a su lado apoyándolo en todo lo que necesite.

* Si como María quieres contarnos tu historia, que nos pongamos en tu piel y podamos aprender y mirar a través de tus ojos, contándonos tu visión como madre, padre o profesional del campo, no dudes en ponerte en contacto a través del cuestionario de contacto, en la pestaña superior, o escribiéndome a [email protected]

Puedes descubrir más sobre este Nuevo Proyecto, y sobre cómo colaborar aquí: https://atenciontempranayestimulacion.com/2016/05/16/me-ayudas-a-ponerme-en-tu-piel/

¿Debemos dejar llorar a los bebés? 

¿Sucede algo si dejamos a un bebé llorar? ¿Tendrá secuelas emocionales? ¿Le perjudicará en la formación de su personalidad?

Todas estas preguntas son una constante cuando tenemos un bebé y son muchas y contradictorias las respuestas que suelen darnos en torno a ello.

Cuando tenemos un bebé nos suelen bombardear con opiniones, consejos, trucos y de más que muchas veces son contradictorios o nos confunden más de lo que ya lo estamos.

Es importante basarse en lo que los profesionales recomiendan y en el por qué debemos o no hacer algo con un argumento firme.

  
Por eso hoy os cuento en mi nueva colaboración con Tutete si se debe o no dejar llorar a los niños y el por qué de todo ello.

No os perdáis este post que está lleno de argumentos y respuestas y anímate a realizarme tus preguntas! 

http://chupetespersonalizados.com/2016/01/el-llanto-del-nino/

Descubriendo “La ovejita que vino a cenar”

¡Cómo me gusta descubrir nuevos cuentos y poder contaros mi experiencia y la de mis peques con ellos!

Hoy quiero hablaros de “La ovejita que vino a cenar” está escrito por Steve Smallman e ilustrado por Joelle Dreidemy. Es de la editorial Beascoa.

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Este cuento es un best seller y no es para menos, ya que es un relato lleno de magia con una historia sencilla, de fácil lectura y compresión y, con un componente emocional muy latente.

DESCRIPCIÓN

Había una vez un lobo que estaba harto de cenar sopa de verduras cada noche.

Por sorpresa una ovejita llamó a su puerta justo a la hora de cenar, algo que encantó al lobo.

Ésta estaba muerta de frío y el lobo pensó que no podría cenarse a una ovejita fría, ya que la cena fría no le gustaba.

Al oír sonar las tripas de la oveja, pensó que no podría comérsela, ya que le podría causar una indigestión. Ante lo que le dio una zanahoria.

Al comerse rápido la zanahoria, la oveja comenzó a tener hipo y el lobo no quería comerse a una oveja con hipo, ya que él también lo tendría.

Trató de quitarle el hipo de mil maneras hasta que finalmente cogiéndola en brazos la oveja se quedó dormida.

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El lobo tenía una extraña sensación, ya que era la primera vez que su cena le abrazaba. Esto le hizo perder el apetito.

Se sentó con ella en brazos y se dio cuenta del tiempo que hacía que nadie le abrazaba. Y de lo bien que olía la ovejita. Un motivo más para no poder cenársela.

La oveja abrió los ojos y besó al lobo, agradeciéndole lo que estaba haciendo por ella, cuando el lobo gritó “¡No es justo!”. El lobo tenía sentimientos contradictorios. No podía estar abrazando a su cena. Así que abrigó a la oveja y la echó de su casa pensando que si se la comía se arrepentiría.

La oveja no entendía nada de lo que estaba pasando. Ella sólo quería entrar en la casa y estar con el lobo. Llamó a la puerta varias veces y el lobo incluso se tapó los oídos para no escucharla.

Después de un rato solo, el lobo empezó a pensar en lo que podría estar sucediéndole a la oveja. Pensó en el frío, en la oscuridad, en la soledad, el miedo…

Esto le hizo salir en busca de la oveja, la cual no aparecía por ningún lado.

Tras un rato buscándola, el lobo regresó a la casa y allí la encontró, junto a la chimenea, esperándole, con una gran sonrisa y un fuerte abrazo.

Ambos se unieron y lo celebraron, cenando juntos la rica sopa de verduras.

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VALORES

Ante todo quiero destacar la magia del relato, la sencillez de la historia y la gran cantidad de valores que transmite.

Para mi este cuento es realmente esencial en toda biblioteca infantil e incluso adulta, ya que cada día diferencio menos entre una edad u otra, porque la literatura infantil es capaz de enseñarnos valores y moralejas más profundas incluso que la adulta.

El valor más destacado para mi es el de la empatía, ya que está presente de principio a fin, el cual me encanta tener latente siempre en la educación con los peques.

La empatía es la capacidad de ponernos en el lugar del otro, sintiendo sus emociones, su estado, sus sentimientos y actuando en consecuencia de ello. Esto lo hace el lobo a lo largo de todo el relato.

Al inicio del relato le sale su parte menos racional, más mamífera y animal, instintiva, donde quiere comerse a la oveja. Pero poco a poco piensa y razona, y sobre todo empatiza con ella, y se da cuenta de que no puede comérsela, porque tiene frío, hambre, hipo, se siente sola, necesita cariño y compañía.

El lobo razona y medita. No actúa de manera instintiva. El cuento nos enseña a valorar los pros y los contras de nuestras acciones.  A tomar decisiones consecuentemente, pensando lo que hacemos.

Es importante ser reflexivo y no impulsivo en la mayor parte de nuestras acciones y toma de decisiones.

Además gracias al relato aprendemos a compartir. Disfrutando de estar con otros. Mostrándonos lo positivo de compartir espacio, comida y objetos con los demás, además de sentimientos.

El cuento nos muestra que los estereotipos pueden cambiar y ser modificados. Que el lobo no tiene que ser necesariamente malo y la oveja buena, sino que las ideas preconcebidas pueden ser diferentes.

El valor de la amistad y el cariño y las muestras de afecto son muy importantes en el relato, ya que muestra que aún siendo lobo, también necesita afecta y sentir el abrazo o el cariño de la ovejita., igual que le sucede a ésta.

El final del libro nos muestra que lo importante no era la cena, sino la compañía y lo que ésta le hacía sentir. Nos hace reflexionar a cerca de las prioridades de la vida y las verdaderas necesidades que tenemos o nos hacen sentir mejor.

En cuanto al vocabulario empleado, es rico, variado y sencillo. Haciendo que pueda comprenderse a partir de los tres años y sea llamativo para niños de hasta ocho o nueve.

La lectura potencia la atención, la permanencia en una misma actividad, la capacidad comprensiva y la memoria del niño.

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PRÁCTICA

En mis sesiones lo hemos estado empleando en grupos reducidos de 3-4 niños de tres a seis años, ya que a ciertas edades empatizar con el resto del grupo es realmente complicado, y se tiende a rivalizar e intentar destacar sobre el otro tratando de menospreciar o hacer más pequeño al de enfrente, en lugar de destacando los valores positivos o uniéndonos todos para hacernos más fuertes.

Por eso, hemos trabajado junto a este ejemplar, explicando la importancia del juego en grupo, de aceptarnos tal y como somos y de ponernos en la piel del otro como se hace a través del juego simbólico o la representación de papeles.

A veces realizando papeles de este tipo los niños son capaces de entender ciertas conductas de los demás que antes han criticado o han rechazado.

Es decir, si le explicamos a un peque que un niño ha hecho algo por cómo se ha sentido y le hacemos ponerse en su situación, será más capaz de comprenderle y aceptar su conducta, como hace el lobo con la oveja en el relato, cuando piensa en el frío, el miedo o la soledad que estará pasando al haberla echado de su casa.

Es muy positivo realizar preguntas a los niños sencillas sobre lo que ellos harían en cada momento de la narración según leemos el cuento, ya que habrá variedad de opiniones y podremos sacar distintos argumentos y finales para el relato. Y de este modo todos estarán atentos a la historia y se sentirán parte activa de la misma.

Fomentar la participación y la espontaneidad del niño es esencial en la infancia, para que aprenda a formar parte del grupo, se sienta importante y necesario, haga crecer su imaginación y potencie su memoria y capacidad expresiva.

Todo ello favorece el lenguaje compresivo y el expresivo y la capacidad narrativa.

 

¿Y VOSOTROS NO ESTÁIS DESEANDO LEER ESTE PRECIOSO CUENTO? ¿CONOCÉIS ALGÚN OTRO TÍTULO QUE FOMENTE VALORES SIMILARES? ¿EMPLEÁIS EL LIBRO JUGANDO DE ALGÚN OTRO MODO?

 

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Su precio es de 13.95€

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Cómo enfrentarnos a los cambios de los dos años 

Cuando llegan los dos años nos encontramos ante muchos cambios que nos muestran que nuestro peque está madurando y creciendo por segundos. 

Nuestro bebé va desapareciendo dejando paso al niño que aparece pisando fuerte, conformando su carácter, su personalidad y sus rasgos.

La etapa del egocentrismo, las rabietas y la negación son propias de este momento.

Para enfrentaros a todo ello con herramientas y de forma adecuada y calmada, hoy os escribo este POST en colaboración con Tutete donde podéis descubrir diferentes pautas y  además podéis realizar vuestras consultas dejando un comentario aquí mismo o si lo preferís, mañana domingo día 18 en el Facebook de Tutete de 10:00 a 12:00.

http://chupetespersonalizados.com/2015/10/autonomia-rabietas-egocentrismo-y-otros-cambios-de-los-dos-anos/

Compartid vuestra experiencia!

Descubriendo “Te quiero (casi siempre)”

DESCRIPCIÓN

Lolo es un bicho bola y Rita es una luciérnaga. Ambos son los protagonistas de la historia de hoy, el cuento Te quiero (casi siempre), de Anna Llenas, de la editorial Espasa.

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La narración describe a cada personaje por separado, resaltando sus cualidades y haciéndonos ver los aspectos diferentes de cada uno de ellos.

A pesar de lo distintos que son, Rita y Lolo se gustan, porque como suele decirse, los polos opuestos se atraen.

Pero un día, estas diferencias empiezan a no gustarles tanto.

Lo que antes les resultaba llamativo al uno del otro, empieza a molestarles, incluso les hace sentir enfado, rabia o frustración.

Ambos se dan cuenta de que son muy diferentes y esto les hace sentir desconcertados o molestos.IMG_5301

Pero Lolo y Rita se dan cuenta de que se quieren y que merece la pena ceder el uno por el otro, tratar de llegar a una línea media sin extremos, valorando lo bueno de cada uno y apreciando los aspectos positivos para poder estar juntos.

Ambos se esfuerzan por comprenderse y ponerse en la piel del otro, porque sienten que son diferentes pero sienten que se quieren mucho.

A veces lo que nos atrae de alguien también nos puede molestar y, de esto es lo que nos habla este precioso cuento.

La historia tiene unas imágenes realmente llamativas, diferentes, coloridas, dulces y sorprendentes, que atrapan al lector de cualquier edad.

Además emplea el collage en sus ilustraciones, donde podemos observar diferentes contrastes en el fondo, algo tan fantástico y característico y de Anna Llenas.

VALORES

La empatía es esencial para poder hacer comprender a los niños lo que queremos que aprendan, como os contaba aquí.

Dar ejemplo con lo que queremos enseñarles, es el mejor modo de que integren un conocimiento. Por ello, con este texto podemos encontrar como cada uno de sus protagonistas trata de ponerse en la piel del otro para comprender sus sentimientos, sus emociones y sus valores; siendo así capaces de apreciar mejor la importancia que tiene para cada cual su comportamiento.

A veces es sencillo pedirle a alguien cambiar algo de sí mismo sin ponernos en su piel, pero si enseñamos al niño a hacerlo, aprenderá mejor a empatizar y ser capaz de ceder en los momentos adecuados y hacer ceder al resto con criterio y argumentos.

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Anna Llenas nos muestra la importancia de la cesión por el otro. Nos ayuda a comprender lo que siente el de al lado y que ceder por alguien a quien queremos no sólo no nos resta, sino que nos suma en la vida.

La capacidad de comprensión, es esencial trabajarla desde bien pequeños, siendo capaces de entender al de al lado, sin juzgarle y siendo lo más objetivos posibles, escuchando y prestando atención a las necesidades de los demás.

Además este cuento está lleno de adjetivos calificativos, que darán herramientas al niño (y al no tan niño) para saber expresar emociones y sentimientos y, poner palabras a los de los demás.

Como especialista en atención temprana, veo que esta historia ayuda a los niños a adquirir nuevo vocabulario, a comprenderlo e integrarlo en su día a día.

El ser capaz de expresar los sentimientos, debe fomentarse desde la infancia, ya que es muy importante tener herramientas para comunicar lo que pensamos y padecemos, no sólo lo físico y más visual, sino lo interior y personal.

Aprender a expresar aquello que sentimos nos hace más fuertes, seguros y sanos. Nos da estabilidad a nivel emocional y nos proporciona mecanismos de comunicación funcionales con el entorno.

IMG_5310Además es importante que los niños aprendan a decir “te quiero” cuando verdaderamente lo sientan, sin ser forzados a ello, y entendiendo el significado de cada emoción.

Los adultos podemos tratar de poner palabras a los sentimientos que creamos que vive el niño, cuando éste se vea superado por la situación y no sea capaz de expresarlos por sí mismo; ayudándole así a adquirir herramientas propias de comunicación.

Es un cuento lleno de ilustraciones maravillosas, repletas de detalle, que ayudan al niño a imaginar, crear y elaborar nuevas historias cada vez que lo relee. Hay cantidad de dibujos en cada página, donde poder descubrir nuevo vocabulario, aumentar la capacidad de búsqueda y la atención.

Lo recomiendo desde que los niños se vean motivados por la lectura, ya sea solos o acompañados. Ya que puede ser narrado por un adulto a un niño de dos o tres años, simplificando la historia y haciéndole comprender la base y, más tarde ir parándose en cada detalle según el niño vaya siendo más maduro y sus herramientas sean mayores.

IMG_5302Lo recomiendo tanto para niños como para adultos, porque es una historia que no deja indiferente a ninguno y tiene mucho que enseñarnos a todos.

¡Es un imprescindible de cualquier biblioteca! PUEDES COMPRARLO AQUI.

¿Y tu, ya lo conocías? ¿Lo lees con tus peques? ¿Cuál es tu experiencia?

El Logopeda en la Atención Temprana

Hoy quiero presentaros a una compañera de profesión que marcó mi inicio y mi experiencia profesional, ya que me enseñó mucho cuando yo sólo estaba comenzando y me ayudó a tener una visión diferente sobre la infancia y mi profesión, lo cual le agradezco mucho.

unnamedElla es Raquel Carretero, Maestra de Educación Especial y Logopeda, Especialista Universitaria en Psicodiagnóstico y Atención Temprana, y Especialista en Terapia Miofuncional. Su formación y su inquietud personal le han permitido trabajar en distintos tipos de centros y desde el 2006 en un Centro de Atención Temprana.

 

Además tiene su propio blog “Buscando llaves maestras“.

Ella os va a aclarar cuál es el papel del Logopeda en la Atención Temprana, para que conozcáis un poco mejor este campo tan necesario y útil.

 

Mi nombre es Raquel. Hace años que conozco a Alejandra, lo que me ha permitido ser testigo de su profesionalidad y buen hacer, por lo que no dudé la respuesta cuando me pidió que colaborara con ella en su página a la que tanto cariño y mimo le pone.

Como Logopeda, especialista en Atención Temprana y Logopedia, mi objetivo con este artículo es aclarar dudas respecto al trabajo que se hace desde el campo de la Logopedia, fundamentalmente en la infancia.

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Material de logopedia

Aunque en muchas ocasiones este trabajo no lo van a realizar los logopedas solos, ya que se necesitará un enfoque interdisciplinar (Maestros, Pediatras, Psicólogos, ORL, Foniatra, Fisioterapeuta, Terapeuta Ocupacional, Odontólogos, etc.). El trabajo en equipo y tener una imagen global de los niños es primordial.

Seguramente la idea más clara que se tiene es que al Logopeda acuden los niños y las niñas que tardan en hablar o que tienen dificultades al hacerlo, ésta es una muy buena idea principal. De hecho desde aquí me gustaría animaros a que si tenéis cualquier duda respecto a la evolución del lenguaje, del habla, voz o de la alimentación de vuestro peque, tengáis en mente al Logopeda como uno de los expertos que pueden valorar estas dificultades. Normalmente desde las Escuelas Infantiles, Escuelas de Primaria o Pediatras, os van a derivar a estos profesionales si lo ven necesario, pero creo que no está de más que conozcáis que tenéis esta opción.

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Respirador bucal

Dentro de los niños o niñas en los que observamos que parece que no terminan de empezar a hablar, o que hablan con “lengua de trapo” y no les entendemos nada, o se empiezan a atascar, repiten sílabas, etc., podemos encontrar dificultades propias de la maduración y el aprendizaje del lenguaje o casos más serios de Trastornos del lenguaje (Retraso simple del lenguaje, TEL, TEA, Afasia, Mutismo selectivo, Retraso mental, Sordera), Trastornos del habla (Disfemia, Dislalia, Disartria, Disglosia), Trastornos de la voz (Disfonía infantil) y Trastornos miofuncionales (Deglución atípica, Disfagia, Respiración oral, Succión digital, Incompetencia velopalatina, ect..). Seguro que no es necesario que mencione que en los casos más graves la intervención temprana va influir mucho en la evolución.

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Material de Logopedia

¿Os ha sorprendido leer que desde la Logopedia se puede trabajar la alimentación? Pues sí, sin entrar en alteraciones más severas, en algunas ocasiones podemos encontrar bebés o niños con dificultades de alimentación. Peques a los que les cuesta succionar, cualquier trocito les producen arcada o vómito, son sensibles a cambios de temperaturas, tienen dificultades para masticar, dificultad al tragar, al beber líquidos, etcétera.

Si habéis observado alguna de estas cosas, os recomendaría que le llevarais a que le valorara un Logopeda especialista en Terapia Miofuncional y con experiencia en infancia. Él os podrá ayudar a que vuestro peque supere todos estos problemas y que esto no derive en dificultades en la articulación de fonemas (los “seseos”, “ceceos”, problemas para decir la “r”, etc.), así como en alteraciones de la mordida en las que tenga que intervenir el Ortodoncista.

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Mordida clase III

Ya que hemos mencionado a los Ortodoncistas ¿sabíais que los Logopedas especialistas en Terapia Miofuncional pueden evitar las recidiva en los tratamientos de ortodoncia? Si el tratamiento se debe a parafunciones (succión de lengua, succión de labio, respiración bucal, succión del dedo/chupete, etc.) es fundamental que se eliminen en la medida de lo posible, para evitar que se vuelva a producir la deformación.

Otro de los aspectos, quizás menos conocidos, en la intervención logopédica es el uso de los Sistemas Aumentativos de Comunicación. Normalmente damos por hecho la necesidad de comunicarse, la capacidad cognitiva o fisiológica para producir lenguaje oral, pero hay peques que van a necesitar que se trabaje con ellos la intención comunicativa y en es posible que sea necesario la implementación de Sistemas Aumentativos de Comunicación (utilización de signos, pictogramas, etc.).

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Cuaderno de comunicación- pictogramas

Estos sistemas en ocasiones se utilizan como alternativa al lenguaje verbal, pero en otras muchas ocasiones van a ser un complemento ideal de éste, el primer paso para poder desarrollarlo o un paso intermedio mientras que el niño o la niña consigue las habilidades necesarias para ello. El típico ejemplo puede ser el caso de peques con Síndrome de Down, que antiguamente no podían comunicarse efectivamente (con los consecuentes problemas de comportamiento que esto conlleva) hasta los 4 o 5 años, mientras que ahora se empieza desde bebés a enseñarles signos que pueden utilizar hasta que son competentes con el lenguaje oral. Con esto se consigue que pueda comunicarse eficazmente lo que es fundamental a la hora de establecer todo tipo de relaciones satisfactorias con su entorno, le hemos “ganado” 2 o 3 años a la maduración biológica.

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Signo de “trabajar”

Con este pequeño resumen espero haber completado la imagen que teníais de los profesionales de la Logopedia y, que esto os ayude a saber en qué dudas o dificultades con vuestros peques os pueden asesorar.

Por último, me gustaría invitaros a que imaginéis que sois un desconocido que entra por primera vez en vuestra casa y que con ojos de desconocido observéis cómo os comunicáis con vuestro entorno ¿Qué tono de voz utilizáis, dais órdenes, gesticuláis, sois extrovertidos o introvertidos? ¿Os comunicáis igual con vuestros familiares, amigos o compañeros de trabajo?

Y ahora observar cómo se comunican vuestros hijos ¿con gestos, sonrisas, movimientos? ¿Utilizan palabras, frases, os cogen de la mano y os llevan hasta el objeto que quieren? ¿Son introvertidos o extrovertidos?

¡Qué cantidad de cosas se pueden aprender sólo mirando!