Los 4 años: reafirmación de la personalidad

Siempre hemos oído hablar de los “terribles 2 años” de los niños y las niñas, pero nadie nos cuenta que las rabietas pueden prolongarse más allá de los 4 años y por qué sucede esto y puede derivar en una etapa compleja y difícil de sobrellevar en muchas ocasiones para nosotros los adultos.

Pero, ¿qué cambios surgen hacia los 4 años? ¿Por qué aparece este “carácter” en nuestros hijos e hijas?Hoy os traigo un nuevo post en colaboración con el club de Malasmadres donde os hablo de los 4 años y toda esta etapa compleja y maravillosa de cambios, donde poder descubrir a nuestros niños y niñas en un momento de reafirmación de la personalidad, mayor autonomía personal, egocentrismo y necesidad de límites.

En el hablo de cómo acompañar en este proceso a los niños y niñas, cómo gestionar adecuadamente sus emociones, y cómo ayudar a canalizarlas y hacer funcionales sus energías y ganas de reafirmarse continuamente.

Además si os encontráis en ese momento os descubro unas claves imprescindibles para hacerlo con el mayor éxito posible y disfrutar de este momento tan bonito que nos ofrecen nuestros hijos e hijas. ¡No te las pierdas aquí!

*Imagen del club de Malasmadres

Periodo de adaptación

El periodo de adaptación se refiere al tiempo y el proceso que necesita un niño o una niña para adaptarse a una nueva situación, como puede ser el inicio de un nuevo curso en la escuela infantil o en el colegio.

Llegado septiembre, son muchos los niños y niñas que comienzan una nueva etapa educativa y que van a emprender un nuevo camino lleno de experiencias desconocidas, con una nueva figura de referencia (maestros, auxiliares, especialistas, etc.), espacios desconocidos, rutinas diferentes y mucho más.img_7631Comenzar la escuela infantil o el colegio es un hito muy relevante para una niña o un niño pequeños, ya que supone grandes cambios a todos los niveles y lo desconocido puede implicar nerviosismo, miedo, intranquilidad, suposiciones y otros sentimientos o emociones que van de la mano del comienzo de una situación nueva.

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Correr no me hará llegar antes

La vida parece una carrera de obstáculos continua donde a veces solo importa correr, sin mirar a atrás y sin un objetivo único como fin. Parece que correr y llegar el primero es más importante que disfrutar el camino y valorar cada paso para llegar a la meta propuesta.

Hace más de 12 años que estoy inmersa en el mundo de la educación, la primera infancia y la crianza y no dejo de observar que las presiones nunca cesan.
Comenzamos cuestionándonos si nuestros bebés comen o duermen “bien”, cuánto comen y cuántas horas duermen, si nos miran, nos sonríen, si sujetan la cabeza, voltean, reptan, si dicen su primera palabra, si gatean, se ponen de pie o comen ya sólidos, si caminan, corren, saltan y suben escaleras, cantan canciones o saben ir en bicicleta, pero cuando queremos darnos cuenta nuestros bebés ya no son bebés y son personas bajitas que se parecen mucho o quizás poco a nosotros y, tienen su opinión y capacidad de elección muy claras.

A veces la presión nos la impone la sociedad, nuestro entorno directo o los cánones sociales establecidos, como la familia, los amigos, los pediatras, los farmacéuticos, los profesores, la publicidad; y otras veces la imposición es nuestra, ya que queremos que nuestros hijos e hijas sean los primeros en todo, los mejores y los más fantásticos.

Pero, ¿qué es lo que valoras del proceso? ¿Cuál es el fin principal? ¿Qué objetivo te propones?
Cuando me siento frente a las familias y me hablan de los objetivos que quieren alcanzar, yo siempre les digo “Por más que corráis no vais a volar, en la vida no llega antes el que más corre”, y esto no debemos perderlo de vista.
A veces pensamos que si corremos y corremos, acabaremos volando. Y quizás en algún momento puntual de nuestras vidas esto pueda servirnos, pero en la generalidad es imposible que solamente con presión y prisa consigamos los objetivos que nos propongamos.temp (26)En general la constancia, la perseverancia y el esfuerzo es lo que realmente te permite alcanzar tus objetivos, pero además saber proponerlos adecuadamente y saborearlos en cada paso, escalón y logro, te permite no sólo disfrutar del objetivo final sino del proceso, que suele ser mucho más duradero que el fin en sí.

Por todo ello, hago esta reflexión en voz alta para que todos aquellos que tenemos niñas y niños a nuestro alrededor pensemos y valoremos más el día a día, lo que supone en sí la vida, ya que llevamos a nuestros hijos e hijas a mata caballo sin darnos cuenta de lo que supone esto para ellos. A veces correr se convierte en un sin vivir, donde nunca hay un objetivo final, ya que unos se solapan a los siguientes y acabamos inmersos en una rueda de hámster donde no disfrutamos de nada, solo queremos más y más.

Saborear, paladear y pararnos a disfrutar es más importante aún que conseguir los objetivos que nos propongamos.temp (27)No debemos olvidar que la madurez juega un gran papel en todo este proceso y que no sólo es aquello que nos propongamos, sino también para lo que estemos preparados en cada momento del desarrollo evolutivo.

Frenar, parar, sentir, observar, escuchar, disfrutar. Todo ello debería ser obligatorio en esta etapa, la primera infancia, donde cada momento es único y necesario, clave en el desarrollo del ser humano.

Además si preguntara en cualquier charla o espacio de familias cuál es el objetivo principal que quieren o buscan para sus hijos e hijas, la mayoría responderían: La felicidad.
Si ponemos este objetivo como primordial, démosle valor y protagonismo en el proceso de aprendizaje y crecimiento, poniendo el foco sobre este aspecto antes que en ningún otro.

Y tú, ¿piensas que correr te hará llegar antes? ¿Crees que en la vida las prisas nos hacen perdernos muchas otras cosas más importantes?

Cuentos que te recomiendo

Tenía ganas de compartir contigo los últimos títulos que hemos ido descubriendo y que nos hacen especiales cada ratito de lectura antes de ir a dormir o por las tardes en los momentos de compartir cuentos, sacarlos, ojearlos y descubrirlos con todos los sentidos.

No sé si a ti te pasa, pero nosotros en casa cada noche antes de dormir nos juntamos los cuatro en el cuarto de los niños a leer el cuento que más les apetece ese día, y también hay tardes en las que los cuentos se convierten en la actividad escogida por ellos y nos sentamos alrededor de varios títulos a ver sus ilustraciones, a señalar, aprender vocabulario, comenzar las primeras lecturas, reír, imaginar y sobre todo, disfrutar mucho con un material que me hace sentir que es importante inculcar, transmitir y potenciar desde tan pequeños, como son los libros y los cuentos.

Es importante que para favorecer todo este proceso los cuentos estén a su alcance, que puedan sacarlos, escogerlos, tocarlos y tenerlos cerca, ya que les proporciona un aprendizaje más autónomo y de mayor acceso.

Y después de mi recomendación sobre cómo acercarles un poquito más a la pasión por los títulos y lectura temprana, te dejo con mi selección de imprescindibles que hemos descubierto estos últimos meses: Seguir leyendo

No compares a tus hijos

Cuando tenemos nuestro primer hijo o hija, son comunes las opiniones no pedidas, las comparaciones con otros niños o el continuo juicio respecto a la educación que damos o la manera de criar.

Pero esto aún se acentúa más cuando tenemos otros niños a nuestro alrededor o tenemos el segundo (tercero y sucesivos) hijo o hija, ya que empiezan las comparaciones entre ambos, y todos comienzan a recordar cuando el primer hijo comenzó a comer sólidos, a gatear, a dormir solo, a hablar o caminar.

Y para una madre o un padre, su hijo puede tener mil defectos, pero sigue siendo el mejor, el más guapo, el más listo y el más bueno del mundo, como es lógico.

Y aunque se tuvieran mil hijos, todos serían los más bonitos, inteligentes y preciosos del mundo, porque la maternidad y la paternidad incluyen también este tipo de sentimientos poco objetivos pero necesarios y preciosos en la crianza. Por todo ello, y por muchas razones más, os hablo hoy en un nuevo post en el club de Malasmadres sobre este tema “No compares a tus hijos”, no comparemos entre niños, ya sean nuestros o ajenos, porque los grandes perjudicados de estas comparaciones siempre son ellos.

Si quieres descubrir por qué no debes comparar entre hijos o niños, no te pierdas este post donde los argumentos hablan por sí solos.

Te espero en los comentarios contándome tu experiencia respecto a este tema.

Escucha a tu hijo

En nuestra sociedad algo está cambiando. Cada vez se tiene más en cuenta a los niños, su opinión, sus necesidades, su desarrollo, pero no lo suficiente como para ser una idea o una tendencia general en la educación, crianza y trato a nuestros pequeños.

Los niños están expuestos a diario a los adultos, a la sociedad que les rodea, donde su rutina y su día a día, está condicionado por el entorno donde hayan nacido, la cultura de su país, población o familia, la religión, el nivel económico, la personalidad de quienes viven en su entorno más cercano y mucho más.

Todo ello nos debe hacer reflexionar sobre nuestros pequeños. Parece que aún siendo todos diferentes y únicos, los niños y las niñas tienen una sensibilidad especial, y además perciben todo de manera más objetiva, sin tantos matices, ni filtros, con naturalidad y claridad.escucha a tus hijos- atención temprana¿QUÉ HACEMOS DELANTE DE NUESTROS HIJOS?

  • En muchas ocasiones hablamos sobre ellos estando estos presentes, y creyendo que no escuchan o no comprenden nuestro mensaje, y en el momento menos esperado, sacan y verbalizan todo lo escuchado  entendido. Pero, ¿no nos escuchan o somos nosotros quienes no les escuchamos? ¿es verdad que no comprenden?
  • Tomamos decisiones por ellos que podríamos tomar de manera conjunta. Si les involucramos en la toma de decisiones aprenderán a tener mayor criterio, autonomía y capacidad de decisión a la vez que responsabilidad de éstas, sabiendo cuáles son las consecuencias de sus actos.
  • Escuchamos poco sus reflexiones. Debido a la falta de tiempo y a la mala costumbre de anticiparnos a sus palabras, creemos que ya sabemos todo lo que nos van a contar y no escuchamos con detalle, generando esa importante comunicación familiar, donde la escucha, la atención, las muestras de importancia sobre las cuestiones del otro, se acaban perdiendo.
  • En muchas ocasiones creemos que los niños no saben lo que es bueno para ellos o no saben lo que quieren. No nos damos cuenta de que hemos tenido a una persona, un ser humano, y no una parte más de nosotros mismos. Es decir, aunque amemos a nuestros hijos con locura, son seres humanos individuales y aparte de nosotros, por lo que puede que no sientan como nosotros, que no tengan los mismos gustos, que no quieran las mismas cosas o no perciban igual que lo hacemos nosotros. Por lo que es esencial escuchar y compartir para conocernos, respetarnos y querernos tal y como somos.
  • Dar ejemplo. En muchas ocasiones tenemos muy presente la teoría pero a la hora de llevarla a cabo nos cuesta más de lo esperado. Es esencial dar ejemplo a nuestros hijos sobre el modelo de conducta que queremos que sean.escucha atencion temprana y estimulación

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA ESCUCHA?

  • Los niños a veces no se comunican con palabras, ya que su vocabulario no es tan amplio como el nuestro o su nivel expresivo es aún básico o algo inmaduro, pero sí tienen maneras de expresarnos lo que quieren y sobre todo, cómo se sienten. Es imprescindible que dediquemos tiempo a nuestros hijos y aprendamos a leer entre líneas y a detectar sus preocupaciones, sus gustos, sus preferencias y aquello que no les gusta.
  • No tiene por qué haber una razón para nosotros sobre los gustos de nuestros hijos, pero seguro que para ellos sí la hay. Intentemos llegar a la base y a las raíces de sus motivos y escuchar con el corazón abierto, sin ponernos límites ni prejuicios.
  • Para cada uno, nuestros motivos y razones son más que suficientes para argumentar cualquier hecho o suceso que nos acontece, por lo que escuchar y dar tiempo a nuestros hijos a que relaten, se sientan acompañados, comprendidos y reconfortados es esencial.
  • Los niños a veces no verbalizan su día a día en el colegio, en las extra escolares, con los abuelos, o con su familia, pero durante el juego o en otras actividades, puede que saquen y expresen cómo viven, perciben, sienten o experimentan dentro de cada entorno, por lo que dedicarles tiempos, no solo se refiere a estar un rato a diario con ellos, sino a ser capaces de permanecer atentos a su juego, a sus rutinas y a su día a día y poner el foco en sus prioridades.
  • Si un niño o una niña no quiere ir a alguna actividad concreta, no le gusta acudir a un espacio (colegio, piscina, casa de alguien, fútbol…), ayudemos a encontrar las causas y el por qué, tratando de dar valor e importancia a las emociones del pequeño, comprendiendo que quizás haya algo que no hemos percibido pero él sí, y que por mínimo que sea, le produce emociones o sentimientos de angustia, miedo, rechazo o negación. Hablemos con su entorno, vayamos más allá y empaticemos con él, sabiendo que nosotros tampoco querríamos ser obligados a ir a un sitio que no nos gusta, ya sea por el motivo que fuere.
  • Favorezcamos el dialogo, a comunicación en familia, con el entorno que nos rodea. Si no somos escuchados, no obtenemos una respuesta, por lo que no merece la pena esforzarse y comunicarse con los demás. Si este mensaje lo perciben nuestros pequeños, acabarán por no contar, ni expresar o dialogar con nosotros, y esto es lo último que deberíamos desear.
  • Las bases de la comunicación deben tejerse desde la infancia, para que se vayan afianzando durante ésta y lleguemos a la adolescencia con unos cimientos fuertes y seguros.
  • Escuchemos sus historias, sus vivencias, sus inquietudes y pongámonos a su altura, viendo con sus ojos, de ilusión, energía, honradez o humildad. Con esa mirada pura que tienen los niños y las niñas, donde la inocencia, la espontaneidad, la imaginación y la sencillez son sus máximas.
  • Seamos modelo de conducta y demos ejemplo. Si escuchamos a nuestros hijos y les dedicamos tiempo aprenderán a ser más pacientes, a escuchar con calidad los mensajes de los demás, a valorar lo que el resto del mundo tiene que aportarles, a empatizar con los demás y a dar valorar a la diversidad de opiniones, de emociones y sentimientos.
  • Y ante todo, hagámoslo porque nuestros hijos son lo que más queremos, y ya sólo por esto debe ser nuestra mayor prioridad. Hacer lo mejor para ellos, escuchando sus inquietudes, sus experiencias, sus historias del día a día, sus aprendizajes, sus descubrimientos, sus intentos o sus logros e incluso sus fracasos.escucha atencion temprana

Llevaba tiempo queriendo compartir esta reflexión con vosotros, porque no puedo creerme que aún se tenga tan arraigada la idea de que “los niños no entienden” o “no comprenden“, o peor aún, que “no se enteran“, como muchos dicen. Pero sí lo hacen. Con sus capacidades, cada uno percibe en mayor o menor medida, con mayor o menor nitidez, o mayor o menor madurez, lo que vive en el día a día.

Por eso es importante que nos escuchemos, que nos comuniquemos y demos valor a lo que nuestro entorno nos comunica nos transmite o nos expresa, y creemos una sociedad con una capacidad de escuchar mayor.

Y tu, ¿escuchas a tus hijos? ¿Crees que podrías potenciar más la escucha dentro de tu entorno?