Periodo de adaptación

El periodo de adaptación se refiere al tiempo y el proceso que necesita un niño o una niña para adaptarse a una nueva situación, como puede ser el inicio de un nuevo curso en la escuela infantil o en el colegio.

Llegado septiembre, son muchos los niños y niñas que comienzan una nueva etapa educativa y que van a emprender un nuevo camino lleno de experiencias desconocidas, con una nueva figura de referencia (maestros, auxiliares, especialistas, etc.), espacios desconocidos, rutinas diferentes y mucho más.img_7631Comenzar la escuela infantil o el colegio es un hito muy relevante para una niña o un niño pequeños, ya que supone grandes cambios a todos los niveles y lo desconocido puede implicar nerviosismo, miedo, intranquilidad, suposiciones y otros sentimientos o emociones que van de la mano del comienzo de una situación nueva.

Pero ¿es realmente tan necesario favorecer un periodo de adaptación para los niños y las niñas? ¿Es positivo para ellos? ¿Qué diferencia hay entre realizar un periodo de adaptación de manera respetuosa u obligar al niño o a la niña al cambio de manera brusca?cuentoLa adaptación de cada niño a una nueva situación ha de ser individual y específica. Cada familia debe valorar la personalidad y la capacidad de adaptación al cambio de su hijo o hija antes de comenzar dicho proceso.

Las emociones son las principales protagonistas de todo ello, ya que todo el periodo de adaptación debe girar entorno a ellas, al igual que sucede con el resto de la infancia y la vida adulta.

Ya sabemos que el desarrollo emocional de los niños y las niñas es realmente importante, sensible y determinante durante la infancia y que todo aquello que vivan y no se gestione de un modo adecuado, puede determinar su conducta y su comportamiento en la edad adulta.

Por todo ello, es importante que pensemos en el cómo, el cuándo y el por qué de cada proceso y que lo preparemos con antelación, planificándonos y anticipándonos a los hechos que puedan acontecer, para así ayudar a nuestros hijos e hijas e incluso a nosotros mismos, a sus hermanos, hermanas y a la familia en general.

En cuanto a la escuela infantil o el colegio, debemos escoger aquel centro que se ciña a nuestros gustos y preferencias. Sentirnos seguros y transmitir esta seguridad a nuestros hijos e hijas es fundamental para ellos, por lo que si sentimos desconfianza sobre el centro o sus profesionales, nuestros hijos lo van a percibir y se van a sentir contagiados de nuestros miedos e inseguridades.vueltaalcoleSi realmente es un paso que debemos llevar a cabo y hemos decidido tomar, lo más sensato es hacerlo con seguridad y firmeza, conscientes de nuestras decisiones y con la tranquilidad de estar haciendo lo correcto en todo momento.

Debemos saber que el cambio y el periodo de adaptación es también para nosotros, los padres y las madres, ya que todo supone un desajuste en nuestra rutina, un cambio sobre nuestros hábitos, e incluso puede que nos cueste más a nosotros que a ellos mismos. Por eso es también justo y necesario que nos permitamos un tiempo para adaptarnos y ajustarnos al cambio.

HA LLEGADO EL DÍA, ¿QUÉ HACEMOS?

Habrá quienes puedan y quieran compartir y acompañar el proceso de adaptación al centro con sus hijos, entrando en las aulas, realizando una separación de manera paulatina, respetando los tiempos de sus hijos e hijas, y por el contrario, también habrá quienes no deseen hacerlo así y crean que es mejor realizar el cambio de manera brusca, o centros que no permitan una adaptación respetuosa e individualizada. Por lo que es importante, escoger con anterioridad según nuestros criterios y necesidades, como anteriormente os comentaba.

En cualquier caso debemos priorizar sobre nuestros hijos e hijas, dándoles un papel protagonista, centrándonos en sus necesidades, en sus emociones, sus verbalizaciones de la situación, sus vivencias y necesidades.

A veces, aunque lo deseemos, es imposible realizar una adaptación respetuosa, porque los trabajos no lo permiten y las condiciones no son tan idílicas como quisiéramos. Por eso es importante anticipar a nuestros hijos e hijas contándoles dónde van a ir, llevándoles unos días antes a la puerta del centro, mostrándoles una imagen de su profesora o profesor (si es que lo conocemos), etc. Esto les proporcionará seguridad y calma. Saber dónde va a ir, con quién y a qué, es algo que nos tranquiliza a todos.IMG_8380Además nuestro papel debe ser el de guía y acompañamiento. Tenemos una labor muy importante, donde debemos dar validez a sus emociones, sin quitarles importancia, acompañando lo que sienten y nos muestran.

Por ejemplo, si acuden llorando, podemos decirles que entendemos que tengan miedo a lo desconocido o tristeza porque no van a  estar con mamá o papá, pero que luego vamos a ir a recogerles.  Dando voz a sus emociones, también les ayudamos a gestionarlas e identificarlas mejor. Es una manera de que salgan de dentro y se sientan más aliviados.

A veces tendemos a decir frases como “No llores”, “Si allí lo vas a pasar genial”, “Si en casa luego te aburres”, etc. Y estas frases no ayudan a nuestra hija o hijo a sentirse acompañado en una situación tan importante para ella o él. La empatía es la clave para poder acompañar de manera real y respetuosa. Pensemos si nosotros fuéramos ellos, qué querríamos que nos dijeran y qué nos aliviaría y haría sentirnos mejor de verdad.

Lo ideal en cualquier caso sería que el proceso de adaptación fuera individual y se ajustara a las necesidades de los niños y las niñas aunque la realidad en nuestra sociedad actual suele ser la exigencia a un nivel de adaptación y flexibilidad que resulta casi imposible de llevar a cabo por los niños y las niñas.a que sabe la luna 3Llevamos un ritmo de vida muy rápido y pretendemos que nuestros hijos e hijas lo asimilen y se ajusten a éste sin mostrar ningún inconveniente, cuando la realidad es que todos somos diferentes y necesitamos unos tiempos distintos.

Ante todo, el cariño, la empatía, la amabilidad y la seguridad, resultarán un cóctel perfecto para llevar a cabo un periodo de adaptación exitoso para toda la familia.

Os deseo mucha suerte en este nuevo comienzo de curso y dosis infinitas de paciencia y cariño.

Deberes y tips imprescindibles para madres y padres en verano

Inmersos en el verano, te traigo unas claves fundamentales para llevar a cabo durante estas vacaciones, que te servirán para poner en práctica algunos de los puntos que durante el resto del año nos son más complicados de sostener.

Se trata de 7 puntos imprescindibles que te propongo en este nuevo post en Colaboración con el Club de malasmadres, como deberes para estas vacaciones, donde tú misma o tú mismo y tus hijos, seáis parte fundamental de este momento de cambio de rutina y desconexión.

No te pierdas estos tips fundamentales para desconectar y volver con las pilas recargadas, la memoria llena de recuerdos y la mochila repleta de buenos propósitos y ejemplos para continuar el resto del año.deberes-malasmadres¡Te dejo con ellos!

Y tú, ¿realizas algunos cambios durante tus vacaciones? ¿Te propones “deberes” para estos días? ¿Hay algo que sí o sí te propones cumplir?

 

*Imagen de club de malasmadres

Correr no me hará llegar antes

La vida parece una carrera de obstáculos continua donde a veces solo importa correr, sin mirar a atrás y sin un objetivo único como fin. Parece que correr y llegar el primero es más importante que disfrutar el camino y valorar cada paso para llegar a la meta propuesta.

Hace más de 12 años que estoy inmersa en el mundo de la educación, la primera infancia y la crianza y no dejo de observar que las presiones nunca cesan.
Comenzamos cuestionándonos si nuestros bebés comen o duermen “bien”, cuánto comen y cuántas horas duermen, si nos miran, nos sonríen, si sujetan la cabeza, voltean, reptan, si dicen su primera palabra, si gatean, se ponen de pie o comen ya sólidos, si caminan, corren, saltan y suben escaleras, cantan canciones o saben ir en bicicleta, pero cuando queremos darnos cuenta nuestros bebés ya no son bebés y son personas bajitas que se parecen mucho o quizás poco a nosotros y, tienen su opinión y capacidad de elección muy claras.

A veces la presión nos la impone la sociedad, nuestro entorno directo o los cánones sociales establecidos, como la familia, los amigos, los pediatras, los farmacéuticos, los profesores, la publicidad; y otras veces la imposición es nuestra, ya que queremos que nuestros hijos e hijas sean los primeros en todo, los mejores y los más fantásticos.

Pero, ¿qué es lo que valoras del proceso? ¿Cuál es el fin principal? ¿Qué objetivo te propones?
Cuando me siento frente a las familias y me hablan de los objetivos que quieren alcanzar, yo siempre les digo “Por más que corráis no vais a volar, en la vida no llega antes el que más corre”, y esto no debemos perderlo de vista.
A veces pensamos que si corremos y corremos, acabaremos volando. Y quizás en algún momento puntual de nuestras vidas esto pueda servirnos, pero en la generalidad es imposible que solamente con presión y prisa consigamos los objetivos que nos propongamos.temp (26)En general la constancia, la perseverancia y el esfuerzo es lo que realmente te permite alcanzar tus objetivos, pero además saber proponerlos adecuadamente y saborearlos en cada paso, escalón y logro, te permite no sólo disfrutar del objetivo final sino del proceso, que suele ser mucho más duradero que el fin en sí.

Por todo ello, hago esta reflexión en voz alta para que todos aquellos que tenemos niñas y niños a nuestro alrededor pensemos y valoremos más el día a día, lo que supone en sí la vida, ya que llevamos a nuestros hijos e hijas a mata caballo sin darnos cuenta de lo que supone esto para ellos. A veces correr se convierte en un sin vivir, donde nunca hay un objetivo final, ya que unos se solapan a los siguientes y acabamos inmersos en una rueda de hámster donde no disfrutamos de nada, solo queremos más y más.

Saborear, paladear y pararnos a disfrutar es más importante aún que conseguir los objetivos que nos propongamos.temp (27)No debemos olvidar que la madurez juega un gran papel en todo este proceso y que no sólo es aquello que nos propongamos, sino también para lo que estemos preparados en cada momento del desarrollo evolutivo.

Frenar, parar, sentir, observar, escuchar, disfrutar. Todo ello debería ser obligatorio en esta etapa, la primera infancia, donde cada momento es único y necesario, clave en el desarrollo del ser humano.

Además si preguntara en cualquier charla o espacio de familias cuál es el objetivo principal que quieren o buscan para sus hijos e hijas, la mayoría responderían: La felicidad.
Si ponemos este objetivo como primordial, démosle valor y protagonismo en el proceso de aprendizaje y crecimiento, poniendo el foco sobre este aspecto antes que en ningún otro.

Y tú, ¿piensas que correr te hará llegar antes? ¿Crees que en la vida las prisas nos hacen perdernos muchas otras cosas más importantes?