Los niños que extrañan o sienten angustia por separación

Mi nuevo post en colaboración con Tutete, trata del momento en el que los niños empiezan a extrañar a aquellos que no son comunes en su entorno y cómo esto puede derivar en angustia por la separación del niño del adulto, si no se trabaja y cuida bien este momento de desarrollo.

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Os ofrezco algunas pautas sencillas que fomentan un vínculo seguro y sano donde poder basar la confianza y el apego.

Espero vuestras experiencias y comentarios, y ante todo vuestras dudas y participación.

http://chupetespersonalizados.com/2015/07/por-que-extranan-los-ninos/

Feliz viernes!

La importancia del vínculo afectivo

Si hay algo esencial en la crianza de los niños es el vínculo afectivo.
Es algo de lo que todos oímos hablar pero no sabemos muy bien cómo potenciarlo de una forma sana y positiva, sin llegar a ser sobreprotectores o posesivos, pero dando seguridad y confianza a nuestro hijo. Haciéndole un ser seguro de sí mismo, apoyado por sus padres y sobre todo, feliz y querido.

En mi propia labor diaria, potencio este vínculo con los niños antes de comenzar las sesiones, para que acudan al tratamiento de atención temprana con alegría, con seguridad, con confianza y sobre todo respetando su espacio y sus tiempos. Desde ahí parto para seguir un camino largo con cada niño, donde quizás estemos trabajando durante muchos años juntos y la base debe ser sólida como en toda relación entre personas.
Debido a que mi trabajo se basa fundamentalmente en el tratamiento a niños con dificultades y sus familias y entorno, muchas veces el vínculo de las familias con los pequeños es costoso de establecer, ya sea porque las expectativas marcadas no se han cumplido, porque es complicado enfrentarse a los problemas, porque todo nos ha pillado de imprevisto, cuesta enfrentarse con la realidad… Es lógico comprender que el vínculo deba potenciarse con unas pautas que sirvan de guía y acompañamiento.
Es positivo que todos tengamos herramientas para favorecer un vínculo afectivo sano y seguro con nuestros hijos, ya que aunque sean lo más deseado, hay un proceso de llegada al mundo, donde debemos conocernos y adaptarnos los unos a los otros, a la nueva vida que hemos creado y que vamos a vivir.

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Por lo tanto me gustaría ofreceros algunas actividades que pueden resultar positivas para ello:
1) Dedicar un tiempo exclusivo al niño al día, establecido como rutina, donde realicemos una actividad placentera para ambos.
2) Hablar mucho al pequeño, a todas horas aunque creamos que no nos atiende o no comprende lo que decimos. Fomentaremos que reconozca nuestra voz, que repita sonidos, que contacte visualmente con nosotros…
3) Buscar su mirada y sonreírle, decirle palabras de cariño, buscar el contacto ocular, tan importante en las relaciones sociales.
4) Hacer un masaje, por ejemplo, tras el baño, dedicándole diez o quince minutos, echando aceite o crema por su tronco, extremidades, carita, manos, pies, etc. Hay centros de salud públicos donde enseñan incluso a realizarlo tras el parto de forma gratuita.
5) Tratar de dedicar tiempo exclusivo al niño en la comida, mientras damos el biberón o damos de mamar, ya que es un momento especial, donde se establecen caricias, contacto ocular, poder oler a su mamá, gorgojeos…
6) Portear a tu bebé en un fular elástico o en una mochila ergonómica, dependiendo de su edad y tamaño, buscando la comodidad y postura adecuada del niño, y el contacto tan directo de éste con sus padres.
7) Realizar juegos de interacción recíproca como las cosquillas, el cucu-tras, las pedorretas…
8) Bañarte con tu bebé y darle confianza haciéndole flotar entre tus brazos, mojándole poco a poco, realizando caricias…
Y otras muchas que se os irán ocurriendo.

Establecer un vínculo afectivo sano y seguro hace que nuestros hijos sean autosuficientes, tengan mejor autoestima, se sientan seguros, se valoren más a sí mismos, tengan menos miedos, no muestren problemas a la hora de la separación con los padres y un largo etcétera que iréis viendo con vuestra experiencia.
Un niño que tiene un vínculo seguro, no busca constantemente aprobación del adulto, siente autonomía para tomar decisiones y, puede separarse de sus padres sabiendo que éstos van a estar siempre ahí.
Para que luego pueda separarse, debe tener una base sólida de afectividad, amor, comprensión, calma y seguridad con sus padres.

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Os aseguro que este post os dará muchas herramientas para afianzar una estructura básica en las relaciones entre padres e hijos.

Alimentación complementaria

La alimentación complementaria, a partir de los seis meses, debe iniciarse poco a poco y entendiéndolo como lo que es, es decir, algo complementario, que se añade a la lactancia y no debe suplantarla, ya que hasta el año el niño debe tomar en su mayoría leche.
Teniendo en cuenta esto, son muchos los métodos de introducción de la alimentación complementaria.
Hay una gran corriente que introduce los nuevos alimentos únicamente triturados hasta el año o incluso alargándose en el tiempo, dependiendo del niño.
Primero se comienza con las frutas y verduras y después se añaden las carnes como el pollo, ternera, pavo, cerdo, cordero y por último, el pescado.
En los purés puedes introducir gran variedad de alimentos y asegurar la ingesta de todos juntos de forma cómoda y rápida.
Se recomienda que se realice sentado en posición vertical, para que sea adecuada y no haya problemas de atragantamiento.
Se suele recomendar un puré de verduras y carne/pescado a la hora de comer y papilla de frutas para merendar. El resto de comidas serían leche y cereales.
Hay otro método que está teniendo mucho auge en la actualidad; se llama Baby-led Weaning.
Se trata de observar la madurez del niño y tras comprobar que es capaz de sentarse sin apoyos en una trona o silla y coger cosas con sus manos sin ayuda, sentarle en la mesa con la familia a comer todos juntos, y que coma de lo mismo que comen los adultos, pero teniendo en cuenta su edad y el tamaño de los alimentos. Es decir, cuando todos coman, pondremos sobre la bandeja de la trona lo mismo pero en trozos, y siempre teniendo en cuenta las recomendaciones de edades para tomar cada alimento, y que hay cosas que no son aptas para todas las edades, como los frutos secos, el huevo o el pescado.
Usando el sentido común y comprendiendo a nuestro propio hijo, podemos llevar a cabo una introducción de alimentos paulatina y sensorial, ya que el pequeño no sólo va a probar con el gusto sino que experimentará con el tacto, tocándolos y sintiendo cómo son, observando las texturas y consistencias, ganará en la coordinación oculo-manual, tendrá mayor conciencia espacial, realizará la pinza palmar y digital para coger los alimentos, buscará con la vista los diferentes alimentos, los podrá oler y un sinfín de experiencias que le ofrecerá este método de alimentación.
En definitiva, esta fase se trata de esto, de conocer la nueva alimentación, de probar y disfrutar, ya que lo esencial y la base es la leche y puede permitirse el no tener que comer obligatoriamente una cantidad exacta.
Podemos poner trozos de cada comida que sean fáciles de agarrar para el pequeño.
Hay que tener en cuenta que se manchará y que tratará de alimentarse solo a su modo y aunque esto no sea cómodo para la familia, es lo más enriquecedor para el propio niño, ya que aprende a comer solo y potencia su autonomía personal y aprende a alimentarse con sus manos y a llevarse solo a la boca la comida. No necesita de una comida elaborada para él cada vez que sale de casa, sino que puede comer en cualquier sitio con su familia.
También aprende a saciarse y a decir que no cuando no quiere más, sin límite de cantidad ni teniendo que comerse un plato en sí en cada comida.
Su capacidad de decisión y elección también se enriquece, ya que es él quien coge los trozos que quiere comerse y escoge los alimentos que le apetecen.
Él es quien mide lo que come y se lo lleva a la boca. Además da mayor libertad a la familia para comer todos a la misma hora juntos sin tener que esperar a que coma antes el peque.
Todo son facilidades y está claro que puede hacerse una versión mixta de la alimentación complementaria, dando purés a veces y Baby-led Weaning en otras ocasiones que lo permitan.
Lo importante es hacer del momento de la comida una experiencia agradable, apetecible y satisfactoria, donde el niño descubra los alimentos y la alimentación en familia como los adultos.
Todo en su justa medida es un éxito y cada uno debe hacer de cada método el suyo propio.
¿Cómo lo hacéis vosotros? ¿Qué os gusta más? ¿Cómo introdujiste la alimentación complementaria?