Los celos entre hermanos

Los celos de nuestros niños y niñas es uno de los temas que más nos remueven y preocupan.

Ante la llegada de un nuevo hermano o hermana quizás muestran su cara más amarga y visible y es aquí donde los padres y madres debemos tener herramientas para saber gestionar de manera adecuada esta emoción que tanto nos remueve e incomoda.

Los celos son habituales y esto debe darnos tranquilidad y normalidad a una situación que es común y que debemos permitir que se exprese dentro de nuestras familias.

Sentir celos es una emoción más dentro del abanico tan amplio de sentimientos que debemos aprender a identificar y gestionar a lo largo de nuestras vidas.image1Es por eso que en esta nueva colaboración con el Club de Malasmadres, te cuento cómo identificar los celos, qué signos puede presentar o mostrar nuestro hijo o hija que puedan ser síntoma de los celos, y cómo actuar nosotros como figura de referencia, acompañamiento y ejemplo. Seguir leyendo

Los 4 años: reafirmación de la personalidad

Siempre hemos oído hablar de los “terribles 2 años” de los niños y las niñas, pero nadie nos cuenta que las rabietas pueden prolongarse más allá de los 4 años y por qué sucede esto y puede derivar en una etapa compleja y difícil de sobrellevar en muchas ocasiones para nosotros los adultos.

Pero, ¿qué cambios surgen hacia los 4 años? ¿Por qué aparece este “carácter” en nuestros hijos e hijas?Hoy os traigo un nuevo post en colaboración con el club de Malasmadres donde os hablo de los 4 años y toda esta etapa compleja y maravillosa de cambios, donde poder descubrir a nuestros niños y niñas en un momento de reafirmación de la personalidad, mayor autonomía personal, egocentrismo y necesidad de límites.

En el hablo de cómo acompañar en este proceso a los niños y niñas, cómo gestionar adecuadamente sus emociones, y cómo ayudar a canalizarlas y hacer funcionales sus energías y ganas de reafirmarse continuamente.

Además si os encontráis en ese momento os descubro unas claves imprescindibles para hacerlo con el mayor éxito posible y disfrutar de este momento tan bonito que nos ofrecen nuestros hijos e hijas. ¡No te las pierdas aquí!

*Imagen del club de Malasmadres

Periodo de adaptación

El periodo de adaptación se refiere al tiempo y el proceso que necesita un niño o una niña para adaptarse a una nueva situación, como puede ser el inicio de un nuevo curso en la escuela infantil o en el colegio.

Llegado septiembre, son muchos los niños y niñas que comienzan una nueva etapa educativa y que van a emprender un nuevo camino lleno de experiencias desconocidas, con una nueva figura de referencia (maestros, auxiliares, especialistas, etc.), espacios desconocidos, rutinas diferentes y mucho más.img_7631Comenzar la escuela infantil o el colegio es un hito muy relevante para una niña o un niño pequeños, ya que supone grandes cambios a todos los niveles y lo desconocido puede implicar nerviosismo, miedo, intranquilidad, suposiciones y otros sentimientos o emociones que van de la mano del comienzo de una situación nueva.

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Correr no me hará llegar antes

La vida parece una carrera de obstáculos continua donde a veces solo importa correr, sin mirar a atrás y sin un objetivo único como fin. Parece que correr y llegar el primero es más importante que disfrutar el camino y valorar cada paso para llegar a la meta propuesta.

Hace más de 12 años que estoy inmersa en el mundo de la educación, la primera infancia y la crianza y no dejo de observar que las presiones nunca cesan.
Comenzamos cuestionándonos si nuestros bebés comen o duermen “bien”, cuánto comen y cuántas horas duermen, si nos miran, nos sonríen, si sujetan la cabeza, voltean, reptan, si dicen su primera palabra, si gatean, se ponen de pie o comen ya sólidos, si caminan, corren, saltan y suben escaleras, cantan canciones o saben ir en bicicleta, pero cuando queremos darnos cuenta nuestros bebés ya no son bebés y son personas bajitas que se parecen mucho o quizás poco a nosotros y, tienen su opinión y capacidad de elección muy claras.

A veces la presión nos la impone la sociedad, nuestro entorno directo o los cánones sociales establecidos, como la familia, los amigos, los pediatras, los farmacéuticos, los profesores, la publicidad; y otras veces la imposición es nuestra, ya que queremos que nuestros hijos e hijas sean los primeros en todo, los mejores y los más fantásticos.

Pero, ¿qué es lo que valoras del proceso? ¿Cuál es el fin principal? ¿Qué objetivo te propones?
Cuando me siento frente a las familias y me hablan de los objetivos que quieren alcanzar, yo siempre les digo “Por más que corráis no vais a volar, en la vida no llega antes el que más corre”, y esto no debemos perderlo de vista.
A veces pensamos que si corremos y corremos, acabaremos volando. Y quizás en algún momento puntual de nuestras vidas esto pueda servirnos, pero en la generalidad es imposible que solamente con presión y prisa consigamos los objetivos que nos propongamos.temp (26)En general la constancia, la perseverancia y el esfuerzo es lo que realmente te permite alcanzar tus objetivos, pero además saber proponerlos adecuadamente y saborearlos en cada paso, escalón y logro, te permite no sólo disfrutar del objetivo final sino del proceso, que suele ser mucho más duradero que el fin en sí.

Por todo ello, hago esta reflexión en voz alta para que todos aquellos que tenemos niñas y niños a nuestro alrededor pensemos y valoremos más el día a día, lo que supone en sí la vida, ya que llevamos a nuestros hijos e hijas a mata caballo sin darnos cuenta de lo que supone esto para ellos. A veces correr se convierte en un sin vivir, donde nunca hay un objetivo final, ya que unos se solapan a los siguientes y acabamos inmersos en una rueda de hámster donde no disfrutamos de nada, solo queremos más y más.

Saborear, paladear y pararnos a disfrutar es más importante aún que conseguir los objetivos que nos propongamos.temp (27)No debemos olvidar que la madurez juega un gran papel en todo este proceso y que no sólo es aquello que nos propongamos, sino también para lo que estemos preparados en cada momento del desarrollo evolutivo.

Frenar, parar, sentir, observar, escuchar, disfrutar. Todo ello debería ser obligatorio en esta etapa, la primera infancia, donde cada momento es único y necesario, clave en el desarrollo del ser humano.

Además si preguntara en cualquier charla o espacio de familias cuál es el objetivo principal que quieren o buscan para sus hijos e hijas, la mayoría responderían: La felicidad.
Si ponemos este objetivo como primordial, démosle valor y protagonismo en el proceso de aprendizaje y crecimiento, poniendo el foco sobre este aspecto antes que en ningún otro.

Y tú, ¿piensas que correr te hará llegar antes? ¿Crees que en la vida las prisas nos hacen perdernos muchas otras cosas más importantes?

Cómo fomentar la paciencia en los niños

Muchas veces nos vemos pidiéndoles a los niños algo que no tenemos o no mostramos nosotros, y por ello no encuentran ni el ejemplo para poder imitar y llevar a cabo la conducta ejemplar.

Con la paciencia sucede igual que con el resto de conductas. No se trata de preguntarse cómo lograr un objetivo a través de la magia y lo inalcanzable, sino que lo que verdaderamente funciona es la constancia, el ejemplo y el esfuerzo diario por mostrarse tal y como solicitamos, como buen modelo de conducta para nuestros niños y niñas.

Además, debemos plantearnos los pros y los contras de ser paciente o impaciente dentro del hogar, y las consecuencias de cada una de estas conductas. Hoy te cuento todo sobre la paciencia, los beneficios que tiene emplearla y algunas claves para mostrarse más paciente en situaciones de estrés.

Todo en este post en mi nueva colaboración con el Club de Malasmadres. ¡No te lo pierdas!

No compares a tus hijos

Cuando tenemos nuestro primer hijo o hija, son comunes las opiniones no pedidas, las comparaciones con otros niños o el continuo juicio respecto a la educación que damos o la manera de criar.

Pero esto aún se acentúa más cuando tenemos otros niños a nuestro alrededor o tenemos el segundo (tercero y sucesivos) hijo o hija, ya que empiezan las comparaciones entre ambos, y todos comienzan a recordar cuando el primer hijo comenzó a comer sólidos, a gatear, a dormir solo, a hablar o caminar.

Y para una madre o un padre, su hijo puede tener mil defectos, pero sigue siendo el mejor, el más guapo, el más listo y el más bueno del mundo, como es lógico.

Y aunque se tuvieran mil hijos, todos serían los más bonitos, inteligentes y preciosos del mundo, porque la maternidad y la paternidad incluyen también este tipo de sentimientos poco objetivos pero necesarios y preciosos en la crianza. Por todo ello, y por muchas razones más, os hablo hoy en un nuevo post en el club de Malasmadres sobre este tema “No compares a tus hijos”, no comparemos entre niños, ya sean nuestros o ajenos, porque los grandes perjudicados de estas comparaciones siempre son ellos.

Si quieres descubrir por qué no debes comparar entre hijos o niños, no te pierdas este post donde los argumentos hablan por sí solos.

Te espero en los comentarios contándome tu experiencia respecto a este tema.