La atención en los niños: dificultades y cómo favorecerla

La atención de los niños, es algo de lo que cada vez me llega más información. ¿No pensáis que es un tema que nos preocupa tanto a padres como a profesionales cada vez más?

He leído mucho sobre ello en los últimos meses, en diferentes medios, artículos profesionales, que desarrollan el tema enfocándolo en la infancia, la educación, las nuevas tecnologías, los hábitos y las rutinas actuales. Pero, ¿por qué se habla tanto de la falta de atención? ¿Qué está sucediendo con la atención sostenida? ¿Es verdad que es un problema de las generaciones actuales? ¿Por qué buscar culpables y no soluciones?

A mí parecer hay varios aspectos que pueden estar dando pie a toda esta información:

– En la actualidad todo se analiza más. Antes no había tanta información ni se ahondaba tanto en las características específicas de cada uno. Es decir, hace unos años no se ponía tanto el foco en el niño, sino que éste era más un sujeto pasivo de su aprendizaje, y se le obligaba a seguir la misma dirección que la mayoría, fuera cual fuera su condición. Aquel que no lo hacía era porque era “vago” o “no valía”. O al menos eso solía pensarse.temp (30) Los estudios avanzan y se tiene cada vez más información, de manera inmediata, desde casa, y además se tiene más en cuenta la individualidad de cada niño a la hora de educarle, ofrecerle objetivos y tratar de que los cumpla.
La madurez de cada niño interfiere con su nivel en todas las áreas. No sólo la voluntad de éste y el estímulo externo o el medio en el que se desenvuelva son importantes, sino que también es imprescindible su madurez fisiológica, emocional o cerebral para poder llevar a cabo los diferentes hitos del desarrollo. Esto es todo un logro y un avance que ha beneficiado en muchos aspectos.
La situación social y educativa es diferente. Hace unas décadas se exigía mayor autonomía y resolución de conflictos a los niños, y en la actualidad, se exige más cooperación a los padres dentro de la educación y la escuela, favoreciendo unos aspectos pero limitando otros, como la independencia, la capacidad de resolución o decisión de los niños.
Nuestros ritmos de vida y la evolución de la tecnología, en ocasiones favorecen que los niños pasen mayor tiempo frente a pantallas o estímulos que hiperestimulan sus sentidos, y no les permiten aprender a aburrirse y a gestionar situaciones de inactividad por sí mismos. Es decir, la inmediatez con la que los niños tienen ahora todo a su alcance a un solo clic, hace que no tengan tantas herramientas creativas, de espera, paciencia o inactividad, a la hora de aburrirse, ya que prácticamente siempre están recibiendo algún estímulo. Las oportunidades de aburrirse son menores y esto también interfiere en su atención.
– Nuestro estilo de vida rápido, lleno de actividades y estrés, favorece que la atención se mantenga tan solo por unos minutos en una misma actividad. Ya que se tiende cada vez más a hacer un mayor número de actividades, en lugar de fomentar la atención prolongada o sostenida en una misma. Esto quizás puede tener en consecuencia el hecho de estar en todo y en nada a la vez.
En algunas ocasiones los adultos podemos ser los responsables, ya que cuando nuestro hijo o nuestra hija ha comenzado a realizar una actividad siendo capaz de abstraerse del mundo, fijando su mirada, estando concentrado, teniendo todos sus sentidos en una misma actividad, le sacamos de ella sin anticiparle, con estrés, exigiéndole cambiar la atención a nosotros y obviar lo que estuviera haciendo de manera inmediata, interrumpiendo y cortando radicalmente ese momento de atención sostenida que había logrado alcanzar por sí mismo, como por ejemplo, durante los juegos en la bañera, mientras juega con sus animales o sus coches creando una historia o está realizando un puzzle.temp (32)Y ¿qué podemos hacer para potenciar la atención?

Aprender a gestionar nuestro tiempo, dando un espacio a cada cosa, y asegurándonos que a lo largo del día, el niño o la niña tendrá un rato sin estrés ni prisas, donde podrá jugar, inventar, crear, trabajar, o lo que cada día necesite hacer, pero en un espacio prolongado de tiempo.
Podemos hacer una rutina o explicárselo con un reloj, una cuadrícula visual, o ir avisándole según va pasando el tiempo.
Respetar los juegos en la mayor medida posible, sin interrumpir constantemente sus momentos de atención, y favoreciendo que cada vez sean más duraderos y habituales.
Aunque pensemos que sólo se trata de juego, para ellos es su principal herramienta de descubrimiento, aprendizaje y desarrollo.
Buscar la calma y los momentos sin distracciones para actividades que precisan mayor atención, como la lectura, los puzzles, las manualidades, las conversaciones en familia, los deberes o la pintura.
Evitar el uso de aparatos electrónicos de manera descontrolada. Nuestros hijos han nacido en una generación donde las nuevas tecnologías son su presente y su futuro. Por ello no creo que no deban estar presentes en sus vidas, pero sí consideró importante medir la cantidad y sobre todo escoger la calidad de aquello que ven, y emplean para aprender y descubrir el mundo.
Favorecer los juegos de creatividad, imaginación, participación activa del niño, donde deba ser quien guíe y organice la historia, a través del juego simbólico, con piezas de madera, juegos desestructurados, instrumentos musicales, expresión con manualidades, juego al aire libre…temp (31)Disfrutar de ambientes despejados y sencillos, donde no ofrezcamos muchos materiales constantemente a los niños. Cuanto más libre está el espacio y menor material hay, más partícipe debe ser el niño de su aprendizaje, descubrimiento y juego.
Proponer juegos sin reglas y favorecer la imaginación elaborando ellos las mismas. Esto les invita a pensar y crear, haciendo que lleven las riendas de la actividad y favoreciendo su atención.
Buscar aquello que les motiva y les impulsa a aprender. Indagar en diferentes materias y temáticas para descubrir aquello que les gusta y les alienta a aprender.
Dialogar mucho con nuestros hijos, buscando que las conversaciones sigan un hilo, donde cada uno participe esperando su turno, escuchando y compartiendo sus opiniones o creencias.

Y estas tan solo son algunas ideas de las miles que pueden llevarse a cabo para favorecer la atención de los niños (y los adultos), tratando de darle la importancia necesaria dentro de nuestras vidas y sin perder de vista que la mayor parte de los aprendizajes pueden trasmitirse mediante el ejemplo, el modelado, la paciencia y el cariño.

Y tú, ¿crees que la atención puede potenciarse desde casa? ¿Crees que los “niños de ahora” ponen menos atención como muchos afirman?

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